El Instituto Francés de la Remolacha Azucarera ha demostrado que combinar un tratamiento aficida con una planta acompañante o una variedad menos atractiva reduce a la mitad la incidencia del virus, utilizando tecnología aérea para cuantificar los resultados.

Cuantificar visualmente los síntomas de esta enfermedad en parcelas de ensayo extensas resulta complejo. Para solucionar este obstáculo, el Instituto Francés de la Remolacha Azucarera ha incorporado drones durante esta campaña para fotografiar y evaluar las superficies afectadas desde el aire. Los primeros datos proceden de un ensayo ubicado en la región de Centro-Valle del Loira.
El vuelo que redefine la protección del cultivo
El estudio evaluó el beneficio acumulativo de tres métodos diferentes para combatir la enfermedad. Los investigadores probaron el uso de plantas acompañantes, la siembra de una variedad de remolacha menos apetecible para el vector y el tratamiento aficida estándar aplicado por el agricultor. Estas opciones se analizaron tanto de forma individual como combinadas entre sí.
El seguimiento comenzó a mediados de abril, momento en el que se detectaron los primeros pulgones y la parcela alcanzó el umbral de intervención. Según la organización, las diferencias entre las distintas áreas comenzaron a ser evidentes una semana después. El uso conjunto de las tres estrategias logró rebajar el número de pulgones presentes en el cultivo en un 88% a lo largo de toda la temporada.
En cuanto al impacto de la amarillez, la reducción superó el 50%. Sin embargo, los resultados de la entidad revelan que no es imprescindible aplicar las tres herramientas de forma simultánea para alcanzar este nivel de protección. Sumar una sola de las alternativas agronómicas —ya sea la planta acompañante o la variedad menos atractiva— al tratamiento químico convencional es suficiente bajo las condiciones del ensayo.









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