La falta de una norma de comercialización específica del caqui está llevando a que una parte importante de la fruta se quede sin salida comercial por simples defectos visibles en la piel, aunque no afecten a la calidad organoléptica. El resultado es un desperdicio alimentario a pie de campo con destríos que en muchos casos superan el 40% de la producción según estima AVA-ASAJA.
Esta situación centró una de las principales demandas planteadas en la sectorial del caqui de AVA-ASAJA celebrada en la Finca Sinyent, con la asistencia de un centenar de productores. En ese encuentro se reclamó al Ministerio de Agricultura que apruebe normas de comercialización específicas para el caqui —al igual que existen para cítricos o manzanas— que obliguen a dar salida comercial a frutos con rayas o defectos estéticos en la piel mientras no comprometan su calidad.

El caqui no cuenta todavía con una norma específica ni en España ni en la UE, por lo que debe acogerse a las normas genéricas de comercialización de frutas y hortalizas. Desde el sector se considera que este marco no se adapta a las necesidades particulares del cultivo y que, mientras no se establezcan reglas propias y se impulsen a nivel comunitario, los operadores comerciales seguirán seleccionando qué fruta se recolecta y cuál se descarta, con parcelas que terminan cubiertas de caquis aptos para el consumo.
En el mismo contexto, se insistió en la necesidad de mejorar la organización del sector y se apoyó la puesta en marcha de una interprofesional que defienda normas de comercialización propias y promueva el consumo de fruta con imperfecciones estéticas. El planteamiento parte de que la piel del caqui no se consume y de que manchas o rayas no deberían implicar su desperdicio, sino interpretarse como señales de naturalidad y frescura. En la Comunitat Valenciana se concentra en torno al 90% de la producción y la comercialización del caqui español y europeo, un dato que, según se expuso, refuerza la necesidad de un marco claro y común.
Campaña “agridulce”: precios, aforo y plagas
Tras la mala campaña de 2024, marcada por la irrupción de la DANA en plena recolección, el sector hizo balance de una campaña definida como “agridulce”. Se apuntó a una mayor rentabilidad, salvo en explotaciones afectadas por temporales de pedrisco, ataques de plagas y exceso de humedad por las lluvias de diciembre. La nota positiva fueron los precios en origen, estabilizados entre 0,4 y 0,65€/kg, umbral por debajo del cual se considera que no se compensan los elevados costes de producción.
Las primeras previsiones de aforo situaron la cosecha en 300.000 t, aunque los pedriscos recortaron esas estimaciones en un 20%. En sanidad vegetal, la principal plaga volvió a ser el cotonet, a la que se sumaron problemas de moscas blancas, mancha foliar y la última plaga en llegar, el trips de Sudáfrica.
AVA-ASAJA reclamó la autorización de más materias fitosanitarias y biológicas que sean eficaces y económicamente viables. Como ejemplo, señaló la cría y liberación masiva de Anagyrus fusciventris, considerado el parasitoide más eficaz contra el cotonet Pseudococcus longispinus, cuya autorización —según la organización— rechaza el Ministerio para la Transición Ecológica al catalogarlo como especie exótica pese a que estaría presente desde hace décadas.




Política de comentarios:
Tenemos tolerancia cero con el spam y con los comportamientos inapropiados. Agrodigital se reserva el derecho de eliminar sin previo aviso aquellos comentarios que no cumplan las normas que rigen esta sección.