La provincia cordobesa estima una cosecha de 11.000 toneladas de almendra gracias a las lluvias invernales, aunque Asaja advierte de que la plaga del gusano cabezudo ha provocado la pérdida de 2.500 hectáreas en los últimos dos años por la falta de fitosanitarios eficaces.

Las previsiones para la actual campaña de almendra en Córdoba apuntan a un incremento productivo notable, impulsado por las abundantes precipitaciones y el efecto de la vecería tras varias temporadas de bajos rendimientos. Según los datos aportados por la organización agraria Asaja, se espera alcanzar las 11.000 toneladas en la provincia, lo que supone un aumento del 30 % respecto al ejercicio anterior. A nivel nacional, la estimación se sitúa en 135.250 toneladas, casi un 33 % por encima de la media del último lustro.
La recuperación de las reservas hídricas ha garantizado unas buenas dotaciones para el riego en el desarrollo final del cultivo, mejorando las expectativas generales. Sin embargo, la organización señala que la elevada humedad también ha favorecido la aparición de enfermedades fúngicas. Esta situación ha obligado a incrementar la vigilancia y los tratamientos, lo que, sumado a los daños en infraestructuras por los temporales y el encarecimiento de los fertilizantes, ha elevado significativamente los costes de producción en las explotaciones.
El avance letal del gusano cabezudo
Pese a las buenas perspectivas de volumen, el sector se enfrenta a una preocupante reducción estructural de la superficie de cultivo. Asaja denuncia que la provincia ha perdido más de 2.500 hectáreas de almendro en apenas dos años debido a la proliferación del gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis). La mortandad de los árboles está obligando a los productores a realizar el arranque de plantaciones enteras.
El avance de esta plaga, que ha pasado de ser un problema secundario a convertirse en una amenaza letal para la viabilidad de las fincas, está directamente vinculado, según el colectivo agrario, a la eliminación de materias activas eficaces en el mercado y a la restricción en el número de aplicaciones permitidas.
Ante la gravedad del escenario, la entidad solicitará a la Consejería de Agricultura la tramitación de una autorización excepcional de fitosanitarios ante el Ministerio. Asimismo, reclamarán el establecimiento de ayudas directas para los agricultores que se han visto obligados a arrancar sus almendros, emulando las líneas de apoyo concedidas recientemente para paliar los daños del mildiu en viñedo o el algodoncillo en el olivar.







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