La Presidencia cipriota del Consejo de la Unión Europea ha presentado su enfoque negociador sobre el próximo presupuesto comunitario (MFP 2028-2034), que servirá de base para alcanzar un consenso entre los Estados miembros. La propuesta mantiene la PAC como reglamento propio anclado en los Tratados e incorpora un mecanismo de seguridad para garantizar la continuidad de las ayudas a la renta de los agricultores en 2028 en caso de retrasos en la implementación. También confirma que los recursos generados por la degresividad y el capping de las ayudas permanecerán dentro de las ayudas a la renta agraria.

A primera vista, la negotiating box no contempla nuevas reducciones del presupuesto de la PAC, cuya asignación se mantiene en torno a los 293.700 M€, y aumenta ligeramente el de la Política Pesquera Común respecto a la propuesta de la Comisión. Sin embargo, son varios los elementos que la propuesta deja pendientes de arbitraje político: el ajuste por inflación, el objetivo del 10% para zonas rurales, los mecanismos de flexibilidad, los porcentajes de cofinanciación, el uso de los fondos de revisión intermedia y los parámetros clave de los pagos directos.
Copa-Cogeca ha lamentado el planteamiento y considera que no refleja los retos de seguridad alimentaria y transición a los que se enfrentará el sector en los próximos años. Según la organización, si se tiene en cuenta el Fondo Europeo de Competitividad, la ventanilla relacionada con agricultura sufre un recorte cercano al 5%. Además, mantener la asignación de la PAC en torno a los 293.700 M€ equivale, a juicio de Copa-Cogeca, a aceptar un presupuesto agrario significativamente menor en términos reales que en el periodo de programación actual, por lo que la organización considera imprescindible un mecanismo de respuesta rápida ante la inflación real.
Copa-Cogeca critica también que la arquitectura general se mantenga sin cambios: al conservar la PAC dentro del Fondo Único y de los Planes de Asociación Nacionales y Regionales (NRPP), el modelo corre el riesgo de diluir gradualmente su carácter común y de aumentar la competencia con otras prioridades nacionales. Para la organización, los elementos que la negotiating box deja entre corchetes no son detalles técnicos, sino decisiones centrales que determinarán la viabilidad futura de la PAC, y advierte de una brecha creciente entre las expectativas y los medios disponibles: no resulta coherente, según Copa-Cogeca, definir la agricultura como estratégica y elevar las exigencias de sostenibilidad mientras se reduce el apoyo real a los agricultores.
Esta valoración coincide con la de los coponentes del Parlamento Europeo para el MFP, Siegfried Mureșan y Carla Tavares, que han rechazado la propuesta del Consejo por considerarla alejada tanto de las necesidades de los ciudadanos como de la posición de la Eurocámara. Según los coponentes, el recorte del 2% planteado por el Consejo sobre la propuesta de la Comisión envía la señal de que los retos europeos requieren menos acción, no más, en un contexto en el que la Comisión ya había reducido el peso de la Rúbrica 1 —que financia agricultura y cohesión— de aproximadamente el 60% al 45% del presupuesto comunitario. El Parlamento insiste en la necesidad de introducir nuevos recursos propios genuinos como única vía creíble para evitar recortes en programas esenciales.
De cara a las próximas fases de la negociación, tanto Copa-Cogeca como los coponentes del Parlamento Europeo reclaman una financiación sólida y claramente blindada para la PAC. La organización agraria pide a los Estados miembros y a la Eurocámara que doten a la política agraria de la ambición presupuestaria, la fortaleza institucional y la certidumbre a largo plazo que, según Copa-Cogeca, necesita el sector agroalimentario europeo.






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