La Autoridad Europea de Seguridad de los Alimentos (AESA) no ha podido evaluar el riesgo de EET de utilizar pieles de animales de la cohorte para propósitos técnicos. El motivo es la falta de datos fiables sobre la cantidad de contaminación cruzada de la piel con los tejidos nerviosos. No obstante, recomienda que se tomen medidas para minimizar el riesgo de contaminación cruzada y/o inclusión accidental.
El mayor uso al que se destina la piel del vacuno es la elaboración de cuero. Sin embargo, algunas partes de este cuero no es adecuada para la producción de cuero y se utiliza para la producción de productos técnicos o de gelatina y colágeno para consumo humano.






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