Tras la confirmación de un caso de EEB en una cabra que se sacrificó en 2002 en Francia, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) ha apoyado la propuesta de la Comisión Europea de que se aumente el número de test realizados a los pequeños rumiantes. La capacidad del Panel de Riesgos Biológicos (BIOHAZ) de la AESA de llevar a cabo una evaluación del riesgo cuantitativo estará determinada por la disponibilidad de datos epidemiológicos. Asimismo, según la AESA, el éxito del trabajo dependerá del acceso a resultados no publicados de los Estados miembro y terceros países.
Actualmente, la AESA se ha reafirmado en su opinión del pasado mes de noviembre de que no existe riesgo de consumir leche y carne de animales sanos. No obstante, está previsto que emita un nuevo dictamen en julio de este año.
Según la opinión de la AESA, algunos resultados de investigaciones apoyan que la leche, calostro y tejidos de glándulas mamarias de los bovinos pueden ser clasificadas en la categoría de infectividad no detectable. Sin embargo, en base a ciertos datos de investigación, hay indicaciones de que la leche de pequeños rumiantes no puede ser totalmente excluida. En el caso de mastitis, se podría esperar una infiltración de sangre potencialmente infectada en la leche.
El dictamen de la AESA establece que para mayor seguridad en relación con la leche de los pequeños rumiantes y con el fin de cerciorarse de que se trata de una leche que procede de animales sanos, habría que incluir conteos de células somáticas como indicación de una posible inflamación de las ubres. Actualmente la legislación comunitaria estable unos umbrales máximos de bacterias y células somáticas en vacas pero solo de bacterias en el caso de leche de ovejas y cabras.



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