La alarma ha llegado al sector lácteo británico y muy especialmente a la industria láctea Westbury Dairies. Dicha empresa ha recibido una llamada anónima de alguien que dice ser un productor de leche que ha envenenado la leche que ha entregado a la empresa, según ha aparecido en la prensa británica. El motivo alegado para proceder de esta forma ha sido la venganza del telefonista anónimo por haber caído en bancarrota por los bajos precios que ha recibido por la leche.
El asunto está en manos de la policía pero la empresa está intentando localizar la supuesta partida envenenada, de la que todavía no hay certidumbre de que exista. La leche de los suministradores directos es, según la empresa, identificada a la llegada, aislada, mantenida separadamente y analizada.






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