Los costes de producción en las ganaderías lácteas de Galicia han aumentado en los últimos meses: el gasóleo se sitúa un 25% por encima de los precios previos al conflicto en Oriente Medio, y la ola de calor y la sequía persistente han reducido los pastos disponibles y la producción de leche en torno a un 23%, según datos de la Asociación de Ganaderos y Agricultores AGROMURALLA. La organización, con sede en Lugo, ha reclamado a la industria láctea que revise los precios de los contratos vigentes ante lo que considera una situación excepcional para el sector.

La entidad ya había planteado esta demanda el pasado julio y sostiene que la industria no ha atendido la evolución del sector ganadero gallego. Según AGROMURALLA, las empresas alegan que sus resultados económicos no les permiten subir los precios; la asociación considera que esto supondría comprar por debajo de los costes de producción, lo que estaría en contradicción con la ley de cadena alimentaria. Se trata de una valoración de la asociación, sin que conste respuesta por parte de la industria.
«Esta es la pescadilla que se muerde la cola. Si los pastos se secan, hay que comprarlos y esto se va directo a engrosar los costes», explica Noelia Rodríguez, presidenta de AGROMURALLA. «Pero es que además, con el calor, las vacas se encuentran más apáticas, con una producción que baja en torno al 23%. Si siguiéramos la ley de oferta y demanda, deberíamos vender nuestra leche a mucho más», añade la ganadera.
La rentabilidad, en el centro del reclamo
La asociación considera que la industria debería tener en cuenta esta situación y revisar unos precios que, a su juicio, no cubren los costes de producción, lo que afecta a la rentabilidad de las ganaderías lácteas gallegas. «A la industria se le olvida que, sin ganaderos, no hay leche, y sin leche no tienen nada que vender, aunque digan por ahí que no nos necesitan. El sector está cansado, pero mantiene el pulso, que no nos pongan a prueba», insiste Rodríguez.
La organización ha pedido también a la Consellería que intervenga ante lo que considera una vulneración de la ley de cadena alimentaria por parte de la industria, una situación que, según la asociación, podría llevar a algunas ganaderías a abandonar la actividad.






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