El Copa-Cogeca, organización agraria europea que representa a los agricultores y sus cooperativas, ha estimado que el Mecanismo de Ajuste en Frontera de Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés) podría costar a los agricultores de la UE hasta 39.000 millones de euros en los próximos siete años, equivalentes al 10% del presupuesto actual de la PAC en el mismo período.

El CBAM fue diseñado para evitar el «carbón fugitivo». Originalmente, el mecanismo se diseñó para apoyar a las industrias cubiertas por el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) de la UE, que fija el precio de las emisiones de CO₂. Si bien este instrumento impulsa la descarbonización, también incrementa los costes de producción dentro de la UE y puede reducir la competitividad frente a los productores internacionales. Por ello, el CBAM se creó para garantizar que los productos importados se enfrenten a un precio del carbono comparable en la frontera de la UE, evitando así la fuga de carbono. En principio, este mecanismo es comprensible. Sin embargo, la inclusión de los fertilizantes cambia radicalmente la situación para los agricultores.
El campo europeo depende de los fertilizantes importados
Alrededor del 30% de los fertilizantes nitrogenados utilizados en la UE proceden de importaciones. El CBAM gravará directamente este flujo: según las previsiones de Copa y Cogeca, los precios se incrementarán en torno al 15% de media en 2026. La Comisión Europea prevé un aumento progresivo y sostenido de este gravamen hasta 2034.
Los números son significativos. Copa y Cogeca estiman un coste directo de alrededor de 820 millones de euros en 2026, aumentando hasta 3.400 millones en 2034, lo que suma aproximadamente 12.000 millones durante estos siete años. Sin embargo, si se incluye el efecto de alineación de precios que podrían aplicar los productores de fertilizantes de la UE, la cifra total podría alcanzar los 39.000 millones de euros en el mismo período.
La trampa de la tijera
Copa-Cogeca adviertede una contradicción estructural: los costes de fertilizantes están sometidos a gravámenes impulsados por la política, mientras que los precios de la producción agraria se fijan en los mercados globales. Esta asimetría es especialmente preocupante cuando, además, la crisis del suministro derivada de la situación geopolítica en Irán ha disparado de forma adicional el coste de estos insumos.
Por consiguiente, Copa-Cogeca solicita, en el contexto del plan de fertilizantes previsto para el 19 de mayo, como mínimo la suspensión del mecanismo y medidas a largo plazo para compensar los costes relacionados con el CBAM para los agricultores. Además, debe aclararse plenamente cómo se redistribuirán los ingresos del CBAM dentro de la UE.






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