Cooperativas Agro-alimentarias de España y FEPEX han alertado sobre las graves carencias del sistema comunitario de autorización de productos fitosanitarios. Las organizaciones denuncian que la desaparición de sustancias activas esenciales está mermando la productividad y situando a los productores españoles en una situación de vulnerabilidad frente a plagas y enfermedades, especialmente por las condiciones climáticas del sur de Europa.

La reducción de las herramientas disponibles para el control de cultivos coincide con un aumento de la presión de las plagas y la aparición de resistencias derivadas del cambio climático. Según las entidades, la falta de alternativas que sean eficaces agronómicamente y viables desde el punto de vista económico está dejando a los agricultores indefensos, comprometiendo la rentabilidad de las explotaciones a corto plazo.
Un factor crítico en esta crisis es la dependencia del interés comercial de las empresas titulares de las materias activas. Al estricto marco regulatorio se suma la retirada voluntaria de productos por parte de la industria cuando dejan de ser rentables, a pesar de que el sector los sigue necesitando. Esta situación deja «vacíos sanitarios» en cultivos donde no existen soluciones de sustitución preparadas.
Las organizaciones también señalan la incoherencia de un marco legal que permite aplicaciones desiguales entre los países miembros de la Unión Europea. Esta falta de armonización genera agravios comparativos entre productores y disfunciones en el mercado común, dificultando la competencia en igualdad de condiciones dentro del propio espacio europeo.
La distorsión competitiva se agrava con la entrada de productos de terceros países. Mientras los productores europeos afrontan restricciones severas, las importaciones acceden al mercado bajo exigencias fitosanitarias mucho menos estrictas. Según denuncian las entidades, esto no solo penaliza directamente al campo español, sino que también genera confusión en el consumidor final sobre los estándares de producción.
Ante la reforma normativa de sanidad vegetal que debaten actualmente la Comisión, el Parlamento y los Estados miembros, el sector reclama cambios profundos. Exigen que cualquier retirada de sustancias vaya acompañada obligatoriamente de una alternativa real y que se establezcan periodos de transición suficientes para permitir una adaptación ordenada de las fincas.
Finalmente, Cooperativas y FEPEX instan a las administraciones a pasar de las declaraciones políticas a la acción legislativa. Piden una simplificación administrativa que dote al agricultor de una «caja de herramientas» eficaz y que se cumpla el principio de reciprocidad con las producciones de fuera de la UE para garantizar la viabilidad y la competitividad del modelo agroalimentario europeo.







Los políticos europeos llevan ya más de 20 años con el objetivo de que los productos agropecuarios NO se produzcan en la U.E. Para ello han ido metiendo poco a poco en la sociedad europea la producción ecológica (hace años no lo entendía pero cada día lo voy entendiendo más. Producir en ecológico es poco menos que darle permiso a las plagas y enfermedades para que se den el festín con tu cultivo y con ello se cumple el objetivo de la UE: NO PRODUCIR).
Han ido metiendo en la sociedad que los productos fitosanitarios son tóxicos. perversos, cancerígenos, etc. y con ese lema hay que dejar de usarlos. Nuevamente se vuelve a cumplir el objetivo: NO PRODUCIR. ¿O es que los productos fitosanitarios que se utilizan en países que importan a la U.E. no son tóxicos, ni cancerígenos por utilizarse en otros países?
Los trámites burocráticos, cada vez más complejos, para conseguir el pago de subvenciones que cada día son más ridículas (una vaca nodriza, en su día, podía recibir casi 500 € de subvención. Hoy en día, una vaca está recibiendo una subvención de unos 85 €. Una oveja, que en su día recibió un máximo de 5.100 pesetas cuando todavía no estaba el euro hoy en día recibe unos 12 euros de subvención) están haciendo que mucha gente abandone y haciendo, por tanto, que se cumpla el objetivo; NO PRODUCIR.
Los acuerdos comerciales con terceros países casi siempre tienen como moneda de cambio los productos agropecuarios. Para que esos países introduzcan sus productos en la U.E.se tiene que dar la circunstancia de que no se produzcan aquí y por tanto, hay que asfixiar a agricultores y ganaderos. Nuevamente se cumple el objetivo: NO PRODUCIR.
La orientación es que los únicos a los que les va a merecer la pena producir algo serán grandes empresas que les resulte rentable más que por el precio, por las cantidades desorbitadas que produzcan.
Por todo lo escrito, no confío en que se vayan a dar nuevas alternativas relativas a productos fitosanitarios puesto que iría en contra del objetivo de NO PRODUCIR.
Por tanto, creo firmemente que la U.E. va a seguir con su objetivo y es necesario que agricultores y ganaderos sean conscientes de ello y todos aquellos que no sean grandes productores, se vayan buscando otro medio de vida.
Conste que seguiré apoyando a nuestros agricultores y ganaderos por su gran trabajo y sus extraordinarios productos.