¿Cómo podría ser el sector porcino del Países Bajos en 2040?. El banco agrario holandés, Rabobank, cree que el sector porcino en Países Bajos en 2040 se movería hacia un escenario de fuerte contracción y mayor concentración empresarial, con menos animales y (muchas) menos explotaciones, especialmente en o cerca de zonas vulnerables. En este planteamiento, la cabaña porcina sería un 35% menor que en 2023 y el número de productores se reduciría a más de la mitad, mientras el tamaño medio de las granjas de quienes permanecen se duplicaría, con más explotaciones gestionando animales en distintas ubicaciones.

La presión ambiental aparece como el factor que más condiciona la estructura. Para responder al reto del nitrógeno, la mayoría de las granjas evolucionarían hacia operaciones de alta tecnología con establos cerrados y tratamiento o procesamiento completo del estiércol, con emisiones bajas y monitorizadas de forma directa y continua, de manera que se puedan corregir desviaciones.
En paralelo, Rabobank plantea que muchas explotaciones en o cerca de espacios sensibles, como áreas Natura 2000, optarían por cerrar o reubicarse. La demanda social de sistemas más abiertos con acceso al exterior quedaría, en este escenario, principalmente cubierta por la producción ecológica.
Las granjas que quedaran, utilizarían la innovación, la energía verde y fertilizantes ecológicos (como concentrados minerales que sustituyan fertilizantes de síntesis), generarían una huella de carbono baja y generarían pocas o nulas molestias por olores, además de procesar a gran escala subproductos de la industria alimentaria y de la distribución, reforzando la circularidad.
En el apartado de bienestar animal, la visión incluye la eliminación de las jaulas de parto estándar y el fin del corte rutinario de colas, además de un uso de antibióticos más bajo y más espacio por animal. También se plantea un límite logístico: no se exportarían animales vivos a más de 800 km.
Una cadena más “a demanda” y con acuerdos a largo plazo
La comercialización tendería a apoyarse en contratos estables y acuerdos de precios de larga duración para aportar estabilidad financiera. En este marco, “Holland Varken” funcionaría como sello de calidad y trazabilidad para verificar el origen de cada pieza y de cada lechón. Con menor oferta y costes más altos, Rabobank prevé que bajen las exportaciones de carne fuera de la UE, mientras crecerían mercados de mayor valor añadido dentro de Países Bajos y el resto de la UE, apoyados en estándares de bienestar y menor huella de CO2.
La visión de Rabobank se vincula parte de esta hoja de ruta a la Coalitie Vitale Varkenshouderij (CoViVa), creada en 2016, cuyo plan de acción se estructura en cinco líneas: 1) cuidado del entorno vital, 2) papel central en economía circular, 3) contribución a transición climática y energética, 4) animales robustos y sanos en sistemas respetuosos con el bienestar, y 5) liderazgo en orientación al mercado y cooperación en la cadena.




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