El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, ha firmado una orden ejecutiva que autoriza temporalmente el uso en carretera del diésel teñido, libre de impuestos, y aplaza hasta final de año el impuesto federal especial sobre este combustible.

La Casa Blanca presenta la medida como un alivio inmediato de costes. En una hoja informativa sostiene que los conductores podrán ahorrar hasta unos 88 € por repostaje. Asegura además que la medida inyecta «dinero real» en los bolsillos de agricultores, ganaderos, camioneros, leñadores y familias trabajadoras, justo cuando la cosecha más lo necesita.
En Estados Unidos, el diésel se grava según su uso previsto. El de carretera soporta impuestos especiales federales y estatales. El impuesto federal equivale a unos 0,057 €/l y los estatales promedian 0,083 €/l, según datos federales. El que se usa fuera de carretera, en agricultura, construcción o calefacción, no está gravado. Este último se tiñe de rojo para que las autoridades puedan identificarlo, sancionar su uso en carretera y reclamar los impuestos no pagados. Por lo demás, es idéntico al diésel normal.
La medida también beneficia al campo. Hasta ahora, agricultores y ganaderos se beneficiaban del diésel rojo, pero solo para su maquinaria agrícola. No podían emplearlo en los desplazamientos a sus parcelas con vehículos privados ni en el transporte de las cosechas de un lugar a otro. La autorización del uso en carretera permite ahora repostar diésel teñido para esos trayectos.
La orden llega en un momento de precios récord. El precio medio nacional del diésel superó en septiembre los 1,39 €/l por primera vez en la historia, en un contexto de interrupciones del suministro de combustible vinculadas a los conflictos de Ucrania e Irán, según Bob McNally, presidente de Rapidan Energy, quien señala que los estadounidenses gastan en gasolina y diésel unos 616 M€ más al día que hace un año.









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