Los auditores de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DG Sante) de la Comisión Europea han concluido que el sistema de controles oficiales de Brasil sobre el uso de determinados antimicrobianos puede ofrecer las garantías que exige la normativa comunitaria en la carne de pollo y la miel. El informe, fechado el 28 de septiembre, recoge una auditoría realizada entre el 24 de agosto y el 4 de septiembre. Según el texto, el sistema, aunque implantado hace poco, funcionaba con eficacia en ambos sectores y no plantea recomendaciones.

La auditoría se enmarca en la solicitud de Brasil de ser incluido en la lista de terceros países autorizados a exportar a la UE en lo relativo a estas restricciones. Desde el 3 de septiembre, los operadores de terceros países deben respetar las prohibiciones del artículo 118 del Reglamento (UE) 2019/6: no usar antimicrobianos como promotores del crecimiento ni los reservados en la Unión a tratar infecciones humanas. Brasil no figura en el anexo XVIa del Reglamento 2021/405 para ningún producto de origen animal, por lo que no puede exportar consignaciones certificadas desde esa fecha.
Lo que está en juego es un mercado de peso. En 2024, último año completo sin las restricciones derivadas de la influenza aviar de mayo de 2025, la UE importó de Brasil 286.936 t de carne de ave en peso canal, por valor de 625 M€, el 32 % de las compras comunitarias a terceros países. Las exportaciones brasileñas de miel a la Unión sumaron 1.974,02 t en 2025.
Pollo: una línea de producción separada
El informe subraya que la capacidad de Brasil para ofrecer las garantías descansa en la segregación de la línea de producción destinada a la UE. La razón es que la legislación brasileña no cubre todo lo que prohíbe Bruselas: la lista de antimicrobianos reservados a la medicina humana no incluye los derivados del ácido fosfónico, como la fosfomicina, y siguen registrados otros promotores de crecimiento antimicrobianos para uso avícola.
Sobre esa base, Brasil ha desplegado controles oficiales en explotaciones, fábricas de pienso, mataderos y certificación. Las comprobaciones en granjas, a cargo de los servicios estatales, arrancaron el 1 de julio. Si se detecta uso o indicios de uso de sustancias prohibidas, el manual prevé descalificar el lote y excluir la explotación al menos seis meses de la cadena UE, un régimen que los auditores consideran disuasorio. En los mataderos, granjas, fábricas de pienso e incubadoras visitados, los auditores no hallaron nada que contradijera las declaraciones de los operadores, y los ejercicios de trazabilidad dieron resultados coherentes.
El único punto débil afectaba a las fábricas de premezclas, a las que no se aplicaba el módulo de control oficial de los piensos destinados a animales elegibles para la UE. La autoridad brasileña lo extendió durante la auditoría y prohibió a los fabricantes de esa cadena usar derivados del ácido fosfónico.
Miel: sin medicamentos registrados para abejas
En la cadena apícola, el informe se apoya en que no hay ningún medicamento veterinario registrado para abejas melíferas en Brasil, algo que la autoridad brasileña atribuye a la ausencia de necesidad, dada la mayor resistencia a plagas y enfermedades de las abejas africanizadas. Los apicultores entrevistados confirmaron que no los usan. Desde agosto, los servicios estatales verifican la ausencia de antimicrobianos durante la vigilancia activa de apiarios, y hasta ahora ninguna visita ha detectado uso de medicamentos veterinarios. En los establecimientos exportadores visitados, los operadores demostraron la trazabilidad del producto terminado hasta las materias primas.
Los Estados miembros de la UE tendrán que votar para restablecer la autorización de Brasil para la importación de aves de corral en el Comité Permanente de Vegetales, Animales, Alimentos y Piensos, cuyas próximas reuniones son los días 20 y 21 de octubre y 16 y 17 de noviembre.






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