La Unió Llauradora ha desplegado en los últimos días una intensa actividad en defensa de los arroceros de la Comunitat Valenciana ante la crisis que atraviesa la actual campaña. Ayer participó en una reunión con el conseller de Agricultura, Miguel Barrachina; anteayer protagonizó, junto a AVA, un acto de protesta en el marco del 65 Concurso Internacional de Paella de Sueca; y la semana pasada se dirigió por escrito al ministro Luis Planas para solicitarle una reunión urgente, además de aprovechar una visita a Bruselas de representantes de Unión de Uniones —organización estatal en la que se integra LA UNIÓ— para plantear el problema y reclamar medidas como el reconocimiento de perturbación de mercado.

La organización atribuye el momento crítico de rentabilidad del cultivo a los elevados costes de producción, las graves mermas de cosecha provocadas por las enfermedades del «cucat» y la piricularia, los bajos precios ofrecidos por la industria y la entrada masiva de importaciones de terceros países en condiciones de competencia desleal. La situación, advierte LA UNIÓ, es tan grave que algunos arroceros se plantean dejar de sembrar.
En el encuentro con Barrachina, LA UNIÓ ha pedido que el conseller impulse, junto al resto de comunidades autónomas productoras, una petición conjunta en la próxima conferencia sectorial de Agricultura para que el Gobierno exija en Bruselas un freno a las importaciones y la activación de la cláusula de salvaguarda, además de cambios en el etiquetado del arroz.
Precios por debajo del coste de producción
Las primeras referencias de la campaña apuntan a un descenso muy acusado de las cotizaciones en origen, que en determinados casos supera el 40% respecto a campañas anteriores, mientras los costes de producción siguen al alza. El coste de producción se sitúa en 0,54 €/kg frente a un precio ofrecido de 0,35 €/kg, lo que deja una pérdida de 0,19 €/kg: un precio un 35,2% inferior al coste.
Presión de las importaciones asiáticas
A la caída de precios y el alza de costes se suma la creciente presión de las importaciones derivadas de los acuerdos de libre comercio de la UE. Según datos de la Comisión Europea, las entradas de arroz desde Camboya, Vietnam, Myanmar y Tailandia han aumentado de forma significativa, algunas de ellas en condiciones de acceso al mercado comunitario especialmente favorables. En el caso de Camboya, el valor de las importaciones comunitarias de cereales creció un 10% entre 2024 y 2025, hasta los 259 M€, correspondiendo la mayor parte de ese flujo al arroz.
LA UNIÓ considera que esta evolución agrava la presión sobre un mercado europeo ya tensionado y reclama que se analice el impacto acumulado de las importaciones del Sudeste Asiático sobre los precios que perciben los productores comunitarios, en un contexto en el que numerosas explotaciones venden por debajo de sus costes.
«Creemos que la Comisión no puede pasar por alto esta situación y pedimos que se reconozca la perturbación de mercado, limitando importaciones e interviniendo precios», ha señalado la organización, que ha recordado que ya trasladó la gravedad del sector arrocero durante su visita a Bruselas la semana pasada, a la espera de que el Ministerio de Agricultura confirme la reunión solicitada.
La Organización Común de Mercado permite aplicar la perturbación de mercado en casos como este, según el artículo 219 del Reglamento (UE) n.º 1308/2013. LA UNIÓ ha pedido reuniones con todas las instancias implicadas, entre ellas el Ministerio de Agricultura, para reclamar que España inste a la Comisión Europea a reconocer esta perturbación y activar las medidas necesarias frente al deterioro de precios y rentabilidad.






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