La Comunitat Valenciana mantiene activada la alerta roja por la ola de calor que ha llevado las temperaturas a superar los 40 grados en los últimos días. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) advirtió de que estas temperaturas extremas, sumadas al calor continuado de las últimas semanas, están teniendo consecuencias negativas sobre las explotaciones agrícolas y ganaderas de la región, entre ellas la sobremaduración de los cultivos pendientes de recolección, el aumento de la caída de frutos, el repunte de plagas y los sobrecostes de producción.

Cultivos que maduran antes de tiempo
Según la organización agraria, el calor está provocando un estrés abiótico generalizado que impide el crecimiento normal de prácticamente todas las plantaciones. En los cultivos aún pendientes de recolección, como las frutas de hueso y las hortalizas que se encuentran en el tramo final de campaña, esto se traduce en un adelanto de la maduración. En el caso del cereal, las restricciones horarias impuestas por la normativa de prevención de incendios forestales están retrasando las labores de siega. Los cultivos que superan la fase de engorde, entre ellos cítricos, caquis y aguacates, corren además el riesgo de sufrir una mayor caída de frutos -la conocida como «esporgà» de julio- con la consiguiente reducción de rendimientos.
AVA-ASAJA señaló también el avance de plagas y enfermedades que encuentran en estas condiciones climáticas un escenario propicio para desarrollarse, en particular los ácaros que llevan varias campañas afectando a los cítricos y el hongo de la piricularia en el arroz, favorecido tanto por el calor como por la falta de soluciones fitosanitarias disponibles. A los sobrecostes derivados de la lucha contra plagas y enfermedades se suman los del riego adicional necesario para compensar la evapotranspiración de las plantas, un estrés hídrico que la organización considera especialmente preocupante en los cultivos de secano, como la viña, el olivar o el almendro.
En el ámbito ganadero, las explotaciones de vacuno, ovino, caprino, porcino y aviar afrontan pérdidas de rendimiento y mayores gastos en sistemas de ventilación, habilitación de sombras y suministro de agua para mantener a los animales bien hidratados.
Infraestructuras hídricas y edición genética, las reivindicaciones de fondo
Frente a este escenario, AVA-ASAJA reivindicó la construcción y modernización de infraestructuras hidráulicas para almacenar y distribuir agua, una mayor reutilización de aguas depuradas que actualmente se pierden en el mar -incluso mediante rebombeos con energía fotovoltaica- y el redimensionamiento de los caudales ecológicos. La organización considera imprescindible consensuar un Pacto de Estado del Agua que incorpore a técnicos y agricultores en el diseño de estas infraestructuras.
La entidad instó asimismo a las autoridades europeas a apostar de forma más decidida por la innovación para ayudar al sector a adaptarse al cambio climático, y reclamó agilizar en la Unión Europea el desarrollo de la biotecnología, en particular la técnica de edición genética CRISPR, para obtener patrones y variedades más resistentes al estrés hídrico, las plagas y las enfermedades, de forma que aumente la productividad con un menor uso de agua, fertilizantes y fitosanitarios.






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