Lo que nos estábamos temiendo antes de cosechar, lo estamos confirmando cuando metemos la cosechadora. No salen kilos y la calidad deja mucho que desear. Las altísimas temperaturas del mes de mayo se han llevado por delante las expectativas que teníamos de cosecha. El desánimo está calando entre los agricultores, siendo conscientes de que enfrentar otra campaña de cereal con estos costes de producción es prácticamente imposible.

El Gobierno central ha anunciado otro paquete de medidas, aunque insuficiente será muy bienvenido. Hay comunidades autónomas como La Rioja y Baleares que también han anunciado un paquete complementario al del ministerio. Mientras tanto, en Castilla y León llevamos más de medio año sin convocar consejo regional agrario. Seis meses sin gobierno o con él en funciones que no se sabe qué opción es peor. Y ahora, un nuevo consejero que está tardando una eternidad en nombrar equipo.
Es urgentísimo ponerse a trabajar. Lo más inmediato son dar ayudas directas para paliar los altos precios del gasóleo y los fertilizantes. Las ayudas del ministerio son totalmente insuficientes, por esa razón se deben complementar desde la administración autonómica. Somos el granero de España, no podemos permitirnos el lujo de reducir la producción de cereales. Estamos en un mundo muy cambiante y sería una enorme irresponsabilidad desmantelar un sector por una crisis coyuntural.
Las administraciones tienen que estar a la altura y aportar lo que sea necesario para poder afrontar una nueva campaña. Los agricultores tenemos que sembrar, ese es nuestro oficio y lo que sabemos hacer. Pero afrontar una nueva campaña sin ayudas va a ser bastante complicado.
España es deficitaria en cereales en un 50 %, aumentar esta dependencia es peligroso. Hoy en día las reservas de cereal a nivel mundial están en un buen nivel. Pero la experiencia nos dice que esto puede cambiar. Las reservas pueden bajar, el consumo tiene una tendencia al alza y los precios se pueden disparar. Es algo cíclico, lo hemos visto muchas veces. Por lo tanto, es imprescindible apuntalar un sector cerealista.
También deberíamos poner en valor los controles tan estrictos que tenemos en Europa en materia de fitosanitarios, de medio ambiente y de trazabilidad de los productos. En muchos países de donde importamos cereal esos controles no existen por la sencilla razón de que no tienen normativa. Ni ninguna intención de tenerla.
Los problemas de los agricultores no solo afectan a los agricultores. El modelo de producción de alimentos está directamente relacionado con la salud de la población. La industria agroalimentaria, tan boyante en nuestra tierra, depende en gran medida de que los agricultores sigamos produciendo. Todo el mundo reconoce que somos un sector estratégico. Pero ahora es el momento de demostrarlo.
El nuevo consejero parece que entra con ganas, tiene un equipo prácticamente nuevo. Su partido presume que es el partido del campo. Pues ahora es el momento de demostrarlo. De momento tiene nuestro voto de confianza, pero hasta que no esté un paquete de medidas suficiente, la UNIÓN DE CAMPESINOS seguirá con su calendario de movilizaciones. Después de cosecha volveremos a las calles.






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