En 2022, el 90,82% de los beneficiarios de las ayudas directas y de desarrollo rural eran personas físicas, mientras que el 9,18% restante eran personas jurídicas. No obstante, aunque las personas jurídicas sean menos de un 10%, han recibido casi el 40% del presupuesto (39,66%). Esta llave de reparto por tipo de beneficiario y por volumen percibido se ha mantenido más o menos constante en los últimos años (de 2018 a 2022), según un informe que acaba de publicar el FEGA.
Dentro de los beneficiarios que son persona física, destacar que son más numerosos los hombres que las mujeres y que hay más mujeres percibiendo ayudas directas que ayudas de desarrollo rural, porcentualmente hablando. Así, en ayudas directas, el 37,40% son mujeres y en ayudas de desarrollo rural, el 29,71%.
Por intervalo de edad de los beneficiarios de ayudas directas, el más frecuente, tanto en mujeres como en hombres, es el de entre 40 y 65 años, seguido del de más de 65 años. En consecuencia, el 92% de los beneficiarios persona física tiene más de 40 años.
En el caso de ayudas de desarrollo rural, el intervalo de edad de entre 40 y 65 destaca claramente sobre el resto, tanto en hombres como en mujeres. En este tipo de ayudas, el intervalo de menos de 40 años está más próximo al de más de 65 años. El porcentaje de beneficiarios de más 40 años es un 85%.
En las ayudas directas, el porcentaje de mujeres que reciben ayudas directas se ha mantenido estable desde 2018 y en torno al 37%. En el caso de las ayudas de desarrollo rural, han descendido, bajando de un 32,5% en 2018 a un 29,7% en 2022.






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