Las flores producen una amplia variedad de indicaciones, incluyendo colores, formas, patrones y químicos, para atraer a abejorros y otros polinizadores. Ahora, un estudio por parte de Dominic Clarke y colegas sugiere que los campos eléctricos desapercibidos de las flores podrían actuar como indicadores florales adicionales, ayudando a los abejorros a distinguir flores y recordar la ubicación de las flores. Los investigadores estudiaron a las abejas en una arena, en donde los insectos son libres para volar entre flores Petunia integrifolia, o petunias con flores violeta. Clarke y sus colegas analizaron cómo los potenciales eléctricos normales de las abejas influenciaron los potenciales electrónicos generalmente negativos de las flores y descubrieron que las abejas podían detectar detalles minuciosos de los campos de las flores, tales como sus niveles, patrones y estructuras. Esos campos eléctricos florales parecieron mejorar la memoria de las abejas y les ayudaron a recordar la ubicación de las flores ricas en néctar, según los investigadores. Dado que los campos eléctricos de las flores cambiaron con cada visita de una abeja, ellos sugieren que dichos campos eléctricos constituyen una forma de comunicación rápida y dinámica entre plantas y polinizadores que no había sido reconocida sino hasta ahora.
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