Plumas de aves de corral, usualmente un subproducto no deseado que resulta del procesamiento de pollo, podrían tener un futuro más valioso como un ingrediente en las macetas biodegradables, según un científico del Servicio de Investigación Agrícola (ARS).
Científicos del Servicio de Investigación Agraria de EEUU (ARS) en colaboración con el Instituto de Investigación Hortícola en Washington han desarrollado maceteros biodegradables, que se degradan en 1-5 años, obtenidos a partir de plumas de aves.
En el 2002, los investigadores descubrieron que el plástico derivado de las plumas se puede moldear igual que cualquier otro plástico, y que ese plástico tiene propiedades muy similares a otros plásticos tales como polietileno y polipropileno. Estas propiedades hacen del plástico derivado de plumas, un material único para el embalaje o para cualquier otra aplicación donde se desea una buena resistencia y que sea biodegradable. En el 2006, el ARS recibió una patente sobre el proceso de fabricar compuestos y películas de la queratina de las plumas.
Los científicos ahora están trabajando para desarrollar macetas completamente biodegradables. Varios fabricantes comerciales de macetas están involucrados en esta fase para determinar las especificaciones óptimas de moldear las macetas en escala de producción comercial. Según los investigadores, los productos finales «verdes» no sólo ayudarán a resolver un problema ambiental creando plásticos biodegradables, sino también proveerá un uso comercial económico para las plumas.





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