En estos tiempos de crisis económica, los supermercados británicos han emprendido actuaciones para ofrecer precios aun más bajos. La organización agraria británica NFU ha denunciado a algunas cadenas de distribución y en particular a Tesco por su agresiva política de solicitar descuentos a los proveedores con el fin de ofrecer precios más bajos. Para la NFU, esta estrategia pude dañar la renta de los agricultores al trasladarse estos descensos de precios al agricultor.
Para la NFU, los supermercados deben bajar los precios principalmente a costa de reducir sus márgenes y beneficios y no de pagar menos a sus proveedores, algo que tiene consecuencias diabólicas para la cadena de suministro y particularmente en el eslabón más débil que es el de los productores.






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