En un estudio de la Universidad de Pensilvania, se dio a probar a grupos de niños de 3-5 años dos variantes de platos de pasta, uno de ellos con alto contenido en calorías (1,6 kcal/gramo) y otro con un 25% menos (1,2 kcal/gramo). El segundo plato había sido elaborado con la misma salsa que el primero, añadiendo brécol y coliflor triturados.
El resultado fue que no hubo ninguna diferencia significativa en cuanto a la aceptación de los platos por parte de los niños, lo que indica que es posible con la voluntad de los padres proporcionar a los niños una dieta más saludable, incluso aunque exista una resistencia al consumo de frutas y hortalizas tal cual.






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