La cooperativa láctea neocelandesa, Fonterra, ha desarrollado un análisis de citometría de flujo para controlar la calidad de la leche en polvo. Este análisis se ha utilizado en leche fresca durante años, pero Fonterra lo ha adaptado para poder ser usado en leche en polvo.
La citometría de flujo funciona examinando partículas microscópicas suspendidas en una corriente de fluido. Un rayo de luz es dirigido hacia el fluido y se usan un número de detectores para controlar la luz refractada.
La ventaja de este nuevo método es, según Fonterra, la rapidez con que se obtienen resultados y la fiabilidad de éstos. Tradicionalmente, las muestras tenían que mandarse al laboratorio para su análisis, lo que llevaba varios días. Con esta nueva tecnología se tendrá información del producto cuando se encuentra en proceso de fabricación y no solo al final, cuando el producto está ya empaquetado.






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