Las autoridades rusas han confirmado un foco de fiebre aftosa del serotipo Asia 1. La explotación se encuentra en el pueblo de Busse (región de Amur), situado a 300 m de la frontera con China, país en el que hace un mes se confirmó la presencia de esta misma enfermedad.
El origen del foco es desconocido, aunque se sospecha que podría deberse al ingreso ilegal de productos de origen animal desde un país vecino. Como medidas de control se ha procedido al sacrificio sanitario, cuarentena, control de movimientos dentro del país, muestreos, zonificación y vacunación.








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