Son las seis de la mañana en algún lugar de Lugo. Un ganadero o ganadera que se llama José, o Isabel, o quizás Anxo, lleva dos horas despierto. No ha dormido bien, no duerme bien desde hace varias semanas, pero la vaca no entiende de insomnios ni de contratos leoninos. La cisterna pasará a recoger [Leer más…]


