El virus Shamonda-Europe se ha extendido a 50 de los 101 departamentos de Francia desde que empezó a circular en el país en junio de 2026. Se ha detectado en explotaciones de vacuno de 49 departamentos y, recientemente, en una explotación de ovino de otro. Denominado inicialmente «Shamonda-like» y rebautizado después como «Shamonda-Europe», se identificó por primera vez el 31 de julio de 2026 a partir de muestras de vacuno lechero en Alemania.

El virus no se ha limitado a Francia. Ha circulado también en Alemania, Austria, Bélgica, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Países Bajos, Suiza, España y Reino Unido (Jersey), donde la agencia sanitaria británica APHA confirmó su presencia en agosto. Se han identificado dos genotipos. El Shamonda Europa 1 (SHAV-EU1) se ha localizado en el este de Francia, Suiza y el sur de Alemania, y el Shamonda Europa 2 (SHAV-EU2), en el oeste de Francia, Países Bajos y el norte de Alemania. No se han observado diferencias clínicas entre ambos.
En España, el Laboratorio Central de Veterinaria (LCV) de Algete, laboratorio nacional de referencia, ha confirmado la presencia del virus Shamonda de tipo 1 siete explotaciones de bovino de Córdoba y Toledo. Los animales afectados han mostrado síntomas similares a los notificados antes por otros países: fiebre, diarrea y caída de la producción de leche.
Las especies sensibles son bovinos, ovinos, caprinos y équidos. Como el resto de los virus del grupo Simbu, se transmite probablemente por insectos picadores del género Culicoides, los mismos vectores que la lengua azul y la enfermedad hemorrágica epizoótica. La enfermedad no está regulada por ahora a nivel francés, europeo ni internacional.
En bovino, el cuadro consiste en diarrea aguda, fiebre, decaimiento y caída de la producción lechera y, con efecto retardado, posibles abortos y malformaciones en los terneros. En ovino, la forma inicial es asintomática, pero después pueden aparecer abortos y malformaciones en los corderos. En caballos se ha descrito un síndrome nervioso.
El impacto sobre la producción de leche ya se ha cuantificado en Francia. Un primer estudio en nueve explotaciones lecheras (Kelleci et al., 2026) midió descensos de entre el 15 % y el 75 %, asociados a diarrea de entre uno y seis días, que afectó del 8 % al 100 % de los animales según la explotación, además de decaimiento, anorexia y, en menor medida, hipertermia.
El virus es objeto de investigaciones científicas para determinar su origen, sus vías de transmisión y sus consecuencias para la salud. Hasta ahora, no hay indicios de que suponga un riesgo para las personas ni para el consumo de leche o carne.





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