Las previsiones de rendimiento de los cultivos de verano en la Unión Europea siguen muy por debajo de la media de los últimos cinco años. Estas estimaciones de este mes en comparación con las del precedente se han recortado un 7 % en remolacha azucarera, un 2 % en maíz grano y en soja, y un 1 % en patata, según el último boletín MARS del estado de las cosechas, elaborado por la Comisión Europea. La producción de pastos y forrajes también se mantiene muy por debajo de lo habitual en amplias zonas. En cambio, las perspectivas de girasol y de habas mejoran ligeramente.

Los datos del boletín, publicado ayer, sitúan la remolacha azucarera como el cultivo más penalizado: su rendimiento cae a 67,4 t/ha, un 11 % por debajo de la media quinquenal (76,1 t/ha). La soja retrocede un 15 % respecto a la media, hasta 2,26 t/ha, y el maíz forrajero un 14 %, hasta 37,0 t/ha. El maíz grano baja a 6,50 t/ha (-8 % sobre la media) y la patata a 34,2 t/ha (-7 %). La previsión de arroz queda un 3 % por debajo de la media, hasta 6,14 t/ha, sobre todo por las malas perspectivas en Italia.
Entre los pocos cultivos que resisten, la cebada de primavera se mantiene por encima de la media histórica, con 4,81 t/ha, y el girasol y las habas apenas se apartan de ella, en línea con la mejora señalada en el boletín.
Las lluvias que comenzaron a mediados de agosto llegaron demasiado tarde para revertir las pérdidas de los cultivos de verano, aunque han beneficiado la siembra de cereales de invierno. El sur de Europa, tanto en el suroeste como en el sureste, apenas ha recibido precipitaciones, y los suelos secos siguen limitando la patata y la remolacha azucarera y empiezan a afectar también al establecimiento de la colza de invierno. En los países bálticos, por el contrario, el exceso de lluvia está dificultando la recolección. Para las próximas semanas se prevé tiempo seco en el centro y el sureste de Europa, lo que podría seguir condicionando el establecimiento de los cultivos de invierno.









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