La Consellería de Medio Rural de la Xunta de Galicia ha notificado al Ministerio de Agricultura, a través de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria, la detección de un bovino infectado por el serotipo 3 de la lengua azul en una explotación de Vila de Cruces, Pontevedra, confirmada por el Laboratorio Veterinario Central de Algete. Se trata del primer caso de este serotipo detectado en la provincia.

El brote se suma a los cuatro anteriores notificados en Galicia, con los serotipos 3 y 8, en las provincias de A Coruña y Lugo durante la actual temporada de circulación del vector transmisor, los insectos del género Culicoides spp., activa desde el fin del periodo invernal libre el pasado abril. La explotación afectada fue detectada mediante vigilancia pasiva, después de que su propietario alertara a los servicios veterinarios oficiales dentro del programa anual de vigilancia de la lengua azul que desarrolla la Xunta.
Los serotipos presentes en Galicia durante 2025 fueron también el 3 y el 8, que afectaron a las cuatro provincias gallegas, mientras que el serotipo 4 no se ha detectado en la comunidad ni en 2025 ni en lo que va de 2026, como consecuencia de las campañas de vacunación obligatoria de años anteriores.
Vacunación voluntaria, pero recomendada
Desde 2025 no existe en España un programa de erradicación con vacunación obligatoria contra la enfermedad, aunque la Xunta sigue recomendando la vacunación voluntaria de vacuno y ovino como medida de protección y contención. Las vacunas pueden adquirirse por los canales comerciales habituales con receta veterinaria, y el Ministerio de Agricultura continúa distribuyendo gratuitamente dosis contra el serotipo 4 para bovino y ovino, y contra los serotipos 3 y 8 para ovino, especie que suele presentar síntomas clínicos más pronunciados.
También se recomienda evitar en las explotaciones las zonas de reproducción de los insectos vectores —áreas húmedas con materia orgánica, tierra o estiércol— y desinfectar periódicamente animales, instalaciones y vehículos de transporte de ganado. Los ganaderos están obligados a notificar a los servicios veterinarios oficiales cualquier sospecha de la enfermedad en su cabaña.
La lengua azul no afecta a las personas, sino únicamente a los rumiantes, que tampoco se contagian entre sí sino a través de la picadura del insecto vector, y no existe riesgo para las personas por el consumo de carne o leche de animales afectados.






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