La Consejería de Agricultura de la Junta de Castilla y León ha activado un dispositivo extraordinario para garantizar la alimentación del ganado de las explotaciones afectadas por el incendio de Brieva, en Segovia. Los primeros suministros de paja, heno y otros forrajes comenzaron a distribuirse ayer entre las explotaciones que han perdido sus pastos, sus reservas de alimento o las superficies que aprovechaban directamente sus animales.

El consejero, Joaquín Antonio Pino, se desplazó ayer a la zona para conocer de primera mano la situación de las explotaciones y trasladar su apoyo a los ganaderos afectados, después de haber dado instrucciones el día anterior para que el Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de Segovia y las Unidades Veterinarias actuaran directamente sobre el terreno, atendieran las necesidades más urgentes y organizaran el reparto de alimento sin esperar a que concluya la evaluación completa de los daños. «Cuando el fuego destruye los pastos y las reservas de forraje, los animales necesitan comer de inmediato. Nuestra primera obligación es llegar a las explotaciones y atender lo urgente. La burocracia no puede ir por delante de las necesidades del ganado y de las familias que viven de él», ha afirmado Pino.
Los técnicos de la Consejería recorren las zonas afectadas para evaluar, explotación por explotación, las pérdidas de ganado, pastos, hierba y forrajes almacenados, además de los daños en naves, maquinaria, cercados y otras infraestructuras agrarias. El suministro de alimento constituye la primera respuesta urgente; una vez delimitados los daños, la Junta articulará las medidas necesarias para apoyar la recuperación de las explotaciones y evitar que las pérdidas comprometan la continuidad de la actividad. El consejero ha insistido en que la respuesta se diseñará sobre el terreno, en diálogo con los ganaderos, los ayuntamientos y las organizaciones profesionales agrarias, atendiendo a las circunstancias de cada explotación.
La Consejería cuidará también de que una eventual limitación del aprovechamiento de las superficies quemadas no perjudique su admisibilidad para las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) ni suponga un segundo daño económico para los ganaderos, trasladando estas demandas a las instancias competentes. La Junta defenderá la búsqueda de soluciones técnicas y jurídicas que permitan recuperar las superficies afectadas sin penalizar a quienes han perdido los pastos que utilizaban habitualmente para alimentar a sus animales. «Los ganaderos no pueden asumir, además de los daños materiales, la pérdida de alimento y los costes extraordinarios derivados del incendio, una reducción posterior de las ayudas vinculadas a las superficies afectadas», ha señalado el consejero.






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