Las perspectivas a corto plazo para los mercados agrícolas de la UE en 2026 siguen siendo sólidas, según el último informe de la Comisión Europea, pese a las repercusiones del conflicto en Oriente Medio, que se suman a riesgos preexistentes como el clima, las enfermedades animales y las tensiones comerciales. El propio documento anticipa un aumento de la producción en semillas oleaginosas, lácteos, porcino y avicultura, mientras que cereales, rumiantes, azúcar y aceite de oliva retrocederán.

Fertilizantes caros y un verano que el informe no ve venir
El contexto macroeconómico y energético sigue siendo incierto, con un crecimiento del PIB previsto de apenas el 1,1%, una inflación que repuntará al 3,1% por los costes energéticos y un encarecimiento de los alimentos derivado del alza de los insumos. El escenario de la Comisión asume una normalización progresiva de los mercados energéticos, apoyada en la reapertura gradual del estrecho de Ormuz, aunque los riesgos siguen sesgados a la baja. La asequibilidad de los fertilizantes ha vuelto a los niveles de 2022, lo que ha llevado a la Comisión a aprobar en mayo un plan de acción sobre fertilizantes y un marco temporal de ayudas estatales para aliviar la presión sobre los márgenes.
Las previsiones meteorológicas apuntan a condiciones de cultivo generalmente favorables en la UE, con rendimientos de invierno por encima de la media histórica, aunque los cultivos de primavera y verano podrían sufrir escasez de agua y calor, sobre todo en las zonas más propensas a la sequía, en un año en el que un fuerte episodio de El Niño alcanzará su punto álgido en otoño. El propio informe advierte de que sus proyecciones no incorporan todavía el impacto de las olas de calor que este verano están golpeando con especial dureza a los agricultores en distintas zonas de Europa.
El cereal vuelve a la media, el aceite de oliva pierde fuelle
La producción de cereales de la UE en 2026/27 se prevé cercana a la media, en 273,7 Mt, tras los rendimientos excepcionalmente altos de trigo y cebada de la campaña anterior; las elevadas existencias iniciales permitirán mantener exportaciones sólidas de trigo, con importaciones al alza solo marginalmente. La producción de semillas oleaginosas crecerá un 3,1%, impulsada por la ampliación de la superficie de girasol y mejores rendimientos, con una producción récord de harinas oleaginosas, mientras que el azúcar podría bajar por la menor superficie de remolacha y los cultivos proteicos retrocederán ligeramente sin dejar de superar la media.
La producción de aceite de oliva bajará en la campaña 2024/25 tras la recuperación previa, aunque se mantendrá por encima de la media en 2025/26. El consumo comunitario volverá a niveles medios, mientras que tanto las exportaciones como las importaciones aumentarán en un contexto de precios más bajos.
Más leche, menos vacuno
La oferta de leche en la UE crecerá en 2026 impulsada por mejores rendimientos, con precios estabilizados tras las caídas de finales de 2025, aunque el encarecimiento de los insumos sigue presionando los márgenes de las explotaciones. Una mayor disponibilidad de leche cruda podría impulsar mantequilla, queso, suero y leche desnatada en polvo, con exportaciones que se mantienen sólidas pese a la menor demanda en Oriente Medio.
La producción de vacuno caerá en 2026 y 2027 por la reducción de cabezas, lo que mantendrá los precios altos pese a la moderación de principios de año; el ovino y el caprino afrontan presiones similares por la caída del censo y problemas sanitarios. El porcino se mantendrá estable, con exportaciones sólidas pese a la bajada de precios, mientras que la avicultura crecerá impulsada por la demanda y los precios altos, aunque sus exportaciones podrían reducirse frente al aumento de las importaciones.






Resumiendo que va muy bien,