La Comisión Europea presentó el pasado 7 de julio su nueva Estrategia sobre la Ganadería, un documento que identifica al ovino y al caprino como actividades clave para la conservación de ecosistemas y la prevención de incendios forestales en Europa. La Organización Interprofesional del Ovino y Caprino de Carne (INTEROVIC) ha valorado positivamente el reconocimiento, aunque considera insuficientes las medidas planteadas para revertir el abandono que vive la ganadería extensiva.

El documento supone un respaldo institucional a un modelo productivo que desde hace décadas contribuye a cuidar el territorio más allá de la producción de alimentos. La Comisión reconoce expresamente que el pastoreo extensivo proporciona servicios ambientales esenciales y resulta imprescindible para la conservación de numerosos espacios naturales europeos.
El pastoreo, aliado frente al fuego
La Estrategia pone cifras a la situación del sector: en los últimos veinte años, el censo europeo de ovino y caprino se ha reducido un 26%, hasta situarse en torno a 54 millones de ovejas y 10 millones de cabras. Según la propia Comisión, unos 35 millones de hectáreas de hábitats protegidos dependen del pastoreo para conservarse en buen estado, de manera que la desaparición de esta actividad favorece la acumulación de matorral, incrementa el riesgo de grandes incendios forestales y acelera la pérdida de biodiversidad.
Para INTEROVIC, este reconocimiento confirma algo que el sector lleva años defendiendo: los rebaños no solo producen alimentos de calidad, sino que generan beneficios ambientales y sociales que repercuten en toda la sociedad. «Que la Comisión Europea reconozca por fin el papel estratégico del ovino y el caprino es una excelente noticia. Ahora el reto consiste en que ese reconocimiento se traduzca en medidas que permitan mantener vivas las explotaciones y asegurar el relevo generacional del sector», asegura Raúl Muñiz, presidente de la organización.
Un diagnóstico certero, respuestas insuficientes
Aunque la Estrategia realiza un análisis preciso de la situación del sector, INTEROVIC considera que las medidas planteadas todavía resultan insuficientes para revertir el proceso de abandono que vive la ganadería extensiva. El documento plantea más de una treintena de acciones centradas en estudios, hojas de ruta y herramientas de apoyo, pero no incorpora mecanismos concretos que garanticen una remuneración adecuada de los servicios ambientales que prestan los ganaderos.
La entidad valora positivamente que, por primera vez, la Comisión sitúe a la ganadería extensiva como parte de la solución a algunos de los grandes retos europeos, como la adaptación al cambio climático, la prevención de incendios, la conservación de la biodiversidad y la cohesión territorial. El sector confía en que este reconocimiento institucional se traduzca en políticas capaces de garantizar la continuidad de miles de explotaciones familiares que mantienen vivo el medio rural europeo y, especialmente, el español, donde más de 250.000 familias, la mayoría ubicadas en la España vaciada, dependen del sector ovino y caprino.
«Del sector ovino y caprino no solo debemos acordarnos en determinadas épocas del año, como el verano, cuando aumenta el riesgo de incendios. Debemos hacerlo durante todo el año. Como venimos recordando desde hace años, cada vez que un consumidor elige carne de lechal, cordero o cabrito está contribuyendo a que nuestros ganaderos puedan seguir viviendo en los pueblos y manteniendo una ganadería extensiva que aporta mucho más al territorio de lo que necesita de él», concluye Muñiz.






Siempre estamos diciendo lo mismo, todo lo que aporta el sector ovino- caprino, pero nunca nos acordamos de él a la hora de repartir las ayudas. Desde que entramos en la UE, hace 40 años, hasta hoy, siempre ha recibido más ayuda el sector vacuno que el sector ovino-caprino por eso no me extraña que sigan disminuyendo los censos.