Las altas temperaturas registradas en las últimas semanas, más intensas y adelantadas de lo habitual, están golpeando con fuerza al campo español. Según Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, el cereal es el cultivo que más está acusando esta situación, con pérdidas que superan el 30% en las regiones más productoras.

El cereal se encuentra en un momento de su ciclo especialmente sensible al calor, lo que explica que esté siendo el más perjudicado hasta ahora. La organización agraria señala que las temperaturas de este año son notablemente más elevadas que en campañas anteriores y, sobre todo, se han adelantado respecto a lo que es habitual en esta época.
El impacto varía según el territorio. Castilla y León, la principal comunidad productora, registra pérdidas del 40%. En Castilla-La Mancha, como consecuencia de las altas temperaturas ya en primavera, y en Andalucía, las estimaciones rondan el 30%. En Extremadura, el calor ha adelantado la cosecha de trigo, con pérdidas cercanas al 15%.
Desde la organización advierten de que, aunque el cereal concentra ahora la mayor atención por su presencia en buena parte del territorio nacional, todavía está por ver qué efecto tendrá esta ola de calor sobre otros cultivos con ciclos de maduración más tardíos.
Del viñedo al girasol, la lista de cultivos en alerta crece
Unión de Uniones apunta ya a las viñas en Cataluña y al tomate en Extremadura y Andalucía, donde se preparan ante una nueva ola de calor. También preocupan cultivos más localizados como el algodón o el girasol, cuya maduración se está adelantando, así como las legumbres, con reducciones de cosecha de hasta el 50% en determinadas zonas de Castilla y León y Castilla-La Mancha.
En la Comunidad Valenciana, la preocupación se traslada al mar Mediterráneo, cuyas temperaturas elevadas podrían favorecer episodios de fuerte inestabilidad atmosférica y aumentar el riesgo de fenómenos como una DANA si concurren las condiciones meteorológicas adecuadas. El sector agrario de la zona teme el impacto de lluvias torrenciales, granizo o daños en cultivos sensibles, en particular los cítricos y otras producciones mediterráneas.
Un seguro agrario que no llega a tiempo
Ante este escenario, Unión de Uniones reclama medidas de prevención frente al calor extremo e insiste en que el seguro agrario debe incorporar herramientas adicionales para definir y cubrir los daños excepcionales derivados de fenómenos climáticos adversos, una petición que la organización mantiene desde hace tiempo. La entidad reconoce que el cambio climático es ya una realidad a la que el campo se va adaptando, aunque advierte de que esa adaptación tiene límites ante situaciones extremas e imprevistas.
La organización agraria acusa además al Ministerio de Agricultura de incumplir su compromiso de analizar y desarrollar instrumentos que permitan cubrir la siniestralidad extraordinaria, provocada principalmente por el cambio climático, mediante fondos complementarios a los ya previstos en el sistema de seguros agrarios.






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