ASAJA Castilla y León, La Rioja, Navarra, Cataluña, Extremadura y Aragón han trasladado al Ministerio de Agricultura su preocupación por la denegación de la autorización excepcional de la abamectina para el control de la araña roja en el cultivo del maíz, así como por las dificultades derivadas de la limitación de otras materias activas esenciales para la protección de los cultivos. Las organizaciones instan a aplicar el régimen de autorizaciones excepcionales previsto en el artículo 53 del Reglamento (CE) 1107/2009, ante la ausencia de alternativas eficaces para el control de plagas.

Con el objetivo de trasladar esta preocupación al Ministerio, las organizaciones promoverán, a través de ASAJA Nacional, la solicitud de una reunión urgente para abordar la problemática y avanzar en soluciones que garanticen herramientas eficaces para la protección de los cultivos. Asimismo, instan a los gobiernos de sus respectivas comunidades autónomas a respaldar esta reivindicación y trasladar al Ministerio la necesidad de aplicar con mayor flexibilidad las autorizaciones excepcionales de materias activas cuando existan razones técnicas y agronómicas que lo justifiquen, con el fin de preservar la competitividad y la sostenibilidad de las explotaciones agrarias.
Según ASAJA, la disponibilidad de herramientas fitosanitarias resulta esencial para garantizar la viabilidad de numerosas explotaciones, especialmente en campañas como la actual, marcadas por unas condiciones climáticas que están favoreciendo una elevada presión de plagas. En el caso del maíz, las altas temperaturas registradas desde el inicio del ciclo vegetativo han propiciado una proliferación anticipada e intensa de la araña roja, con el consiguiente riesgo para la producción y la calidad del cultivo, particularmente en zonas del Valle del Ebro.
La organización advierte de que la falta de herramientas eficaces incrementa el riesgo de pérdidas de producción, ya que las alternativas actualmente disponibles no siempre ofrecen la misma eficacia técnica ni la misma viabilidad económica, lo que obliga a incrementar el número de intervenciones y los costes de producción, reduciendo la competitividad de las explotaciones. A esta circunstancia se suma un contexto de elevados costes de producción, especialmente en materia energética e insumos, que continúa condicionando la rentabilidad del sector. En este escenario, ASAJA señala que los productores de maíz necesitan alcanzar rendimientos de entre 12.000 y 15.000 kg/ha simplemente para cubrir gastos, por lo que cualquier merma productiva derivada de las plagas puede comprometer la viabilidad económica de muchas explotaciones.
Las organizaciones consideran que las decisiones relativas a la disponibilidad de materias activas deben sustentarse en criterios técnicos, científicos y agronómicos, teniendo en cuenta las particularidades de cada campaña y las necesidades reales de los agricultores. En este sentido, entienden que el actual escenario hace necesario abrir un proceso de diálogo que permita valorar mecanismos de mayor flexibilidad en la concesión de autorizaciones excepcionales cuando existan riesgos acreditados para los cultivos y ausencia de alternativas equivalentes, y no responder a criterios ideológicos.
ASAJA subraya que esta problemática no se limita al cultivo del maíz. Situaciones similares se están produciendo con otras materias activas imprescindibles para el control de plagas en diferentes cultivos, como el spirotetramat, fundamental para el control de pulgones en los frutales de hueso.






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