Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad Pública de Navarra y la Universidad de Zaragoza, con el impulso de Fundación Mapfre, revela que los accidentes mortales en el sector agrario español casi triplican los datos recogidos por las estadísticas laborales oficiales. Frente a los 34 fallecidos anuales que registra el Ministerio de Trabajo, el análisis de noticias en medios de comunicación entre 2010 y 2023 apunta a una media real de 116 muertos al año. Uno cada tres días.

Un sector que no mejora
Mientras la siniestralidad laboral mortal ha descendido en todos los sectores desde la aprobación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en 1995, el agrario es el único que no solo no ha mejorado sino que ha empeorado. La construcción, que partía del índice más elevado, ha reducido su tasa en más de 21 puntos en tres décadas. El sector agrario alcanzó su mejor registro en 2003 y su peor marca en 2022.
Los investigadores atribuyen esta brecha entre los datos oficiales y la realidad a una laguna estructural en el sistema de notificación: las estadísticas laborales solo computan los accidentes de trabajadores por cuenta ajena. Quedan fuera los autónomos que no cotizan voluntariamente por contingencias laborales, los familiares que colaboran en las explotaciones, los jubilados que siguen trabajando la tierra y los menores que acompañan a sus familias. En conjunto, las estadísticas oficiales solo recogen el 29% de los incidentes reales. Y si las cifras de muertos están infravaloradas, las de heridos lo están aún más: el informe estima que se producen unos 77.900 heridos leves al año en el sector, frente a los 22.796 que computan los registros oficiales.
El tractor, protagonista involuntario
De los 1.620 fallecidos registrados en el periodo analizado, 1.407 murieron en accidentes en los que intervino maquinaria agrícola, lo que supone el 87% del total. En 1.141 de esos casos, la máquina implicada era un tractor. El vuelco fue la causa de 777 muertes, lo que equivale a un fallecimiento por semana durante catorce años consecutivos.
El segundo vehículo agrícola más presente en los accidentes mortales es el motocultor, con 36 casos registrados. Los siniestros con esta máquina responden principalmente a dos patrones: el atrapamiento del operario, bien por el eje de azadas o bien entre la máquina y un obstáculo fijo al maniobrar marcha atrás, y el vuelco cuando circula como tractocarro.
El perfil de la víctima es casi invariable: hombre, con una edad media de 60 años. Más del 43% de los fallecidos tenían más de 65 años, y la franja de entre 76 y 80 años es la que concentra el mayor número de accidentes mortales. El informe registra también 27 casos de menores de edad, 21 de ellos con menos de 16 años, la mayoría acompañantes de un familiar durante las labores.
Qué hacían cuando murieron
El análisis de las circunstancias en el momento del accidente revela que el 39% de las víctimas estaba realizando labores agrícolas, el 28% conducía y el 13% llevaba a cabo tareas de mantenimiento o reparación. Entre quienes realizaban labores agrícolas, el laboreo del suelo concentra el 54% de los casos, seguido del desbroce (16%) y la recolección (12%). Entre quienes conducían, el 53% transportaba carga con remolque y un 17% realizaba desplazamientos in itinere, sobre todo el traslado de temporeros.
Los accidentes no se limitan a las parcelas. En carretera han fallecido 133 personas en el periodo estudiado, principalmente por colisiones frontales o laterales (55%) y por alcances de otros vehículos al tractor o remolque que circulaba a menor velocidad (26%). Los vehículos contrarios más frecuentes son turismos (44%), furgonetas (28%) y motocicletas (23%). Los datos más recientes, facilitados por la Dirección General de Tráfico para el periodo 2019-2025, elevan a 173 los fallecidos en siniestros de circulación con implicación de maquinaria agrícola, con la salida de vía como tipo de accidente más frecuente (44%) y las vías convencionales como escenario predominante (48%).
Más allá de la maquinaria, el informe también documenta 213 muertes en accidentes sin intervención de máquinas agrícolas. Las caídas de objetos suponen el 34% de esos casos, las temperaturas extremas el 20% y las caídas de personas el 13%.
El arco de seguridad, la solución ignorada
El dato más contundente del informe es también el más evitable: en el 90% de los vuelcos mortales con tractor para los que se dispone de información, el vehículo carecía de estructura de protección al vuelco —conocida como ROPS— o la llevaba abatida. Solo en dos casos documentados la estructura colapsó; en otros catorce, la víctima salió despedida o no portaba el cinturón.
Las causas principales de vuelco son los desniveles del terreno (33%), las salidas de vía en caminos y carreteras (30%) y la pendiente (12%). Casi la mitad de los vuelcos ocurren en las propias parcelas agrícolas. El laboreo del suelo es la labor durante la que se producen más vuelcos (51% de los casos en parcela), seguido del desbroce (21%) y la siega (4%). Cuando el accidente ocurre durante el transporte, el 70% de los casos implica un remolque.
El envejecimiento del parque de tractores agrava el problema. Más de un tercio de los tractores registrados en España superan los 40 años de antigüedad y un 40% tiene entre 20 y 40 años, según datos del Ministerio de Agricultura recogidos en el informe. Estas máquinas carecen de los sistemas de seguridad activa y pasiva que incorporan los modelos actuales: estructuras ROPS eficaces, cinturones de seguridad, mejoras en los sistemas de frenado o ayudas electrónicas a la conducción.
Mayo y la tarde, los momentos de mayor riesgo
El análisis temporal muestra que mayo es el mes con mayor número de accidentes mortales, con 159 casos registrados, frente a los 78 de enero, el mes más seguro. Los meses de primavera y el inicio del verano concentran hasta un 30% más de siniestros que la media, mientras que los de otoño e invierno se sitúan hasta un 20% por debajo. Octubre registra un repunte coincidiendo con la preparación y siembra de cereales de invierno.
Los lunes y martes son los días con más incidentes, con 240 fallecidos cada uno, frente a los 121 del domingo. La franja horaria de mayor riesgo es la de las 16:00 a las 18:00 horas, coincidiendo con el final de jornada, el cansancio acumulado y la presión por terminar las tareas del día.
Geográficamente, las provincias con más fallecidos son A Coruña (92), Lugo (73) y Pontevedra (72), seguidas de Murcia y Valencia (69 cada una) y Alicante (51). El informe vincula la alta siniestralidad de la cornisa noroccidental al modelo de pequeñas explotaciones familiares, la orografía accidentada, el parque de tractores envejecido y una población rural de edad avanzada. Por comunidades autónomas, Galicia, Andalucía, Castilla y León y la Comunitat Valenciana son las que concentran mayor número de víctimas.
Los datos del informe permiten construir, salvando las distancias, el perfil de la víctima más expuesta: varón de entre 76 y 80 años que trabaja la tierra por cuenta propia o como jubilado —lo que le deja fuera de las estadísticas oficiales—, en una pequeña explotación familiar con terreno accidentado de la cornisa noroccidental o el litoral mediterráneo, conduciendo un tractor de más de 40 años sin estructura de protección al vuelco, realizando labores de laboreo un lunes o martes de mayo entre las 16:00 y las 18:00 horas.




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