Un inventor austriaco ha patentado una red de pinchos de plástico que se coloca sobre las ovejas a modo de armadura medieval para disuadir los ataques del lobo. Un ganadero de la región de Carintia ya la ha puesto a prueba con tres de sus animales, aunque la iniciativa ha derivado en una denuncia por presunto incumplimiento de la normativa de bienestar animal.

El dispositivo es obra de Rudolf Schaubach, un vecino de Villach de 72 años que invirtió tres años en su desarrollo hasta lograr registrarlo en la Oficina Europea de Patentes. La red, fabricada con plástico con pinchos, mide 1,5 x 1,6 metros, pesa unos 2 kg y se fija al cuerpo del animal mediante bandas y correas, con orificios habilitados para la cabeza, las patas, los cuartos traseros y la ubre. El principio es el mismo que el del erizo: hacer que morder al animal resulte disuasorio para el predador.
La desesperación tiene nombre propio
Martin Martin, ganadero del Gailtal cansado de asumir pérdidas por ataques de lobo, decidió ser el primero en probarlo. Colocó la armadura a su oveja «Ananas» y a otros dos animales, e instaló una cámara en la pradera alpina para registrar cómo reacciona el lobo ante el dispositivo. De momento, ningún ataque ha puesto a prueba la eficacia real del invento.
La practicidad del sistema es, por ahora, su principal talón de Aquiles. Solo equipar a una oveja con la red llevó más de una hora, lo que convierte el proceso en una operación difícilmente escalable a un rebaño entero sin mejoras en el diseño. El propio inventor reconoce que el procedimiento necesita optimización.
El trasfondo que empuja a soluciones como esta es la presión acumulada que sufre la ganadería ovina en Carintia. La región cuenta con unos 2.000 ganaderos que mantienen alrededor de 50.000 ovejas. A pesar de las medidas de protección de rebaños ya implantadas, los ataques de lobo se repiten año tras año. El gobierno regional responde con una polémica ordenanza que autoriza el sacrificio de ejemplares, medida que enfrenta a ganaderos y colectivos conservacionistas.
La armadura en el banquillo
La iniciativa no ha tardado en generar reacción. Tierschutz Austria, la asociación protectora de animales más antigua del país, presentó una denuncia ante la fiscalía tanto contra el inventor como contra el ganadero por un presunto incumplimiento de la ley austriaca de protección animal y del reglamento de cría. Un veterinario oficial retiró el dispositivo a la oveja «Ananas» antes de que pudiera completarse el ensayo.
Schaubach rechaza las acusaciones y defiende que el animal no sufrió en ningún momento: durante los tres o cuatro días que llevó puesto el dispositivo, la oveja se tumbaba y se levantaba con normalidad, y el cordero podía mamar sin problemas. El inventor mantiene que el interés por su invento es elevado y que ya ha recibido consultas de ganaderos de otros países. Sobre el precio, apunta a que los dispositivos necesitarían subvención con fondos europeos para ser económicamente viables, aunque destaca que cada red tendría una vida útil de décadas.


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