A mediados de mayo pasado, el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, avanzó que Brasil no podría exportar carne y productos de origen animal a la UE a partir del 3 de septiembre si no presentaba garantías suficientes sobre el control del uso de antimicrobianos en la ganadería. La normativa europea prohíbe el uso de estas sustancias para acelerar el crecimiento animal o aumentar la productividad, así como el empleo de antibióticos reservados para el tratamiento de infecciones humanas.

La decisión se ha materializado con la publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) del Reglamento 2026/1189. Este documento modifica la lista de terceros países autorizados para introducir partidas destinadas al consumo humano, retirando a Brasil de las categorías permitidas debido a sus deficiencias en materia de restricciones farmacológicas.
En concreto, el texto legal suprime la marca de autorización para los sectores de bovino, equino, aves de corral, acuicultura, miel y tripas. La Comisión Europea justifica esta medida señalando que no ha recibido información que demuestre que el país haya aplicado las medidas necesarias para adaptarse a los requisitos sanitarios europeos antes de la fecha límite.
La Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA) afirma que el país «cumple íntegramente todos los requisitos de la Unión Europea, incluso en lo que respecta a la normativa sobre antimicrobianos», y destaca la solidez de los protocolos de trazabilidad y seguimiento veterinario del sector.





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