Investigadores del Instituto de Tecnología Química (ITQ) han desarrollado un sistema de un solo paso catalizado por paladio que permite obtener a escala industrial estas señales químicas para el control de plagas, reduciendo costes e impacto ambiental frente a los procesos tradicionales.

Las feromonas sexuales se emplean en la agricultura como estrategia sostenible para reducir el uso de pesticidas convencionales mediante técnicas de confusión o captura de insectos. Sin embargo, su obtención industrial se enfrenta a procesos químicos complejos que exigen múltiples etapas y el uso de reactivos costosos o contaminantes, según indican desde el ITQ, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universitat Politècnica de València (UPV).
Para solventar estas limitaciones, el equipo científico ha diseñado un atajo químico que transforma moléculas reactivas denominadas alquinos en alquenos trans (E) —la única forma con propiedades útiles para producir feromonas— en un único paso. Frente a los métodos tradicionales, que recurren a metales tóxicos como el plomo o a operaciones costosas con sodio metálico y amoniaco líquido a muy bajas temperaturas, la nueva vía utiliza sales comerciales de paladio en cantidades muy reducidas.
El salto a la escala industrial
Este metal actúa como catalizador para acelerar y dirigir la reacción hacia el resultado deseado sin necesidad de incorporar ligandos adicionales, lo que simplifica la operativa química. Además, el paladio empleado en el proceso puede recuperarse y reutilizarse posteriormente para nuevas reacciones.
La viabilidad del sistema se ha demostrado a escala preindustrial con la producción de hasta un kilogramo de feromonas agrícolas y un rendimiento del 94 %. Este volumen supone un avance significativo respecto a los habituales experimentos de laboratorio, que suelen estar limitados a la obtención de miligramos o gramos de producto.
Desde el equipo investigador señalan que esta ruta química permite reducir los costes de producción en algunas etapas hasta en un 60 % en comparación con los procedimientos convencionales. Al ser compatible con procesos alternativos como la electrocatálisis, la metodología se perfila como una opción realista y aplicable para el sector agroquímico.
El desarrollo ha contado con la colaboración de la empresa SEDQ Healthy Crops, la Universidad de Cádiz y el sincrotrón ALBA en la caracterización de las especies catalíticamente activas. El trabajo se enmarca dentro de un proyecto de colaboración público-privada financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.







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