El centro tecnológico vasco NEIKER ha logrado registrar ‘Atsegiñe’, una innovadora variedad de patata caracterizada por su piel morada y su carne bicolor, púrpura y blanca. Tras siete años de investigación, que incluyeron cruces manuales y seis años de ensayos en campo, el tubérculo ya cuenta con el aval oficial del Registro de Variedades Comerciales para llegar al mercado a través de licencias de explotación.

Con este desarrollo, la entidad dependiente del Gobierno Vasco abre una nueva vía comercial orientada a la industria del frito, concretamente a la elaboración de patatas embolsadas con chips de colores. Según detalla Nacho Ruiz de Galarreta, investigador del departamento de Producción y Protección Vegetal de NEIKER, la variedad posee un 22,50% de materia seca y apenas un 0,17% de azúcares reductores. Estos parámetros garantizan una textura crujiente y evitan tanto el oscurecimiento como la aparición de sabores amargos al someterse a altas temperaturas.
Más allá de sus aptitudes culinarias e industriales, ‘Atsegiñe’ brilla por su valor nutricional. Su alta concentración de antocianinas, responsables de mantener la pigmentación morada tras la fritura o cocción, le otorga un 30% más de compuestos antioxidantes que las variedades blancas convencionales. Esta cualidad transforma al tubérculo en un recurso funcional que responde a las actuales demandas de alimentación saludable, combatiendo la oxidación y el envejecimiento celular.
Resistencia en campo y manejo específico
Desde la perspectiva agronómica, la nueva variedad —cuyo nombre en euskera se traduce como “gustoso” o “agradable”— ofrece importantes ventajas para el agricultor. Presenta una resistencia natural a las principales patologías del cultivo: el mildiu y el virus Y (PVY). Esta solidez genética permite reducir significativamente la aplicación de tratamientos fitosanitarios, lo que se traduce en menores costes operativos y una mayor sostenibilidad ambiental de las fincas.
No obstante, para garantizar que la calidad óptima para la producción de chips llegue intacta a la industria, el tubérculo requiere un manejo cuidadoso en la poscosecha. Su temperatura de conservación debe ser superior a los 7°C, evitando así que el frío incremente de forma indeseada sus niveles de azúcar.
Con la inscripción de ‘Atsegiñe’, NEIKER consolida su línea de innovación agraria, sumando esta referencia a otras variedades ya consolidadas en el sector como ‘Beltza’ (íntegramente púrpura) o ‘Edurne’ (de carne amarilla clara y orientada al consumo en fresco).








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