Pedro Sánchez ha presentado esta mañana en Roma cinco ejes de actuación para proteger los sistemas agroalimentarios frente a la escalada de conflictos en Oriente Medio, durante su intervención en el evento paralelo de la Semana de la Nutrición, celebrado en la sede de la FAO. El presidente del Gobierno tomó la palabra en un foro centrado en las consecuencias del conflicto sobre la seguridad alimentaria y la nutrición.

El director general de la FAO, Qu Dongyu, advirtió de que la presión sobre el suministro de fertilizantes no solo está encareciendo los alimentos sino degradando su valor nutricional: la escasez reduce el contenido proteico y la densidad de micronutrientes de los cultivos básicos, y encarece frutas y verduras que forman la base de una dieta saludable. Dongyu reconoció además a España como socio estratégico en la lucha contra el hambre, destacando el vínculo histórico del país con América Latina y el Caribe como ventaja para transferir conocimiento agrícola a esa región. El trasfondo son los conflictos activos, que están interrumpiendo cadenas de suministro, bloqueando puertos y encareciendo combustibles e insumos. Sánchez cifró en hasta un 50% el alza de los fertilizantes nitrogenados por el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de la mitad del comercio marítimo de estos productos. Según los datos manejados en el foro, 45 millones de personas se encuentran en riesgo de hambre aguda como consecuencia directa de esta situación, con otros 55 millones que verían su situación empeorar drásticamente.
Cinco ejes para el campo mundial
Frente a ese diagnóstico, el presidente planteó como primera prioridad un sistema de comercio agrícola internacional justo, transparente y basado en normas, orientado a quienes más lo necesitan y no a los intereses de unos pocos. La segunda pasa por garantizar el acceso a fertilizantes y promover el uso eficiente del agua, un recurso que calificó de cada vez más escaso no solo en los países vulnerables sino también en España.
La tercera prioridad es la incorporación de mujeres y jóvenes a la actividad agrícola, a la que Sánchez dedicó mayor desarrollo en el marco del Año Internacional de la Mujer Agricultora. Cerrar la brecha de género en productividad y salarios podría, según los datos citados en el foro, aumentar el PIB mundial en un billón de dólares y reducir la inseguridad alimentaria de 45 millones de personas. El cuarto eje es el enfoque One Health, que aborda la salud humana, animal y medioambiental como elementos inseparables e interconectados. Y el quinto, la innovación tecnológica y la formación accesible: el presidente reclamó que los avances científicos lleguen «no solo a quienes pueden pagarla».
España en el tablero multilateral
En su intervención, Sánchez respaldó las candidaturas de dos españoles al frente de organismos internacionales: la del ministro de Agricultura, Luis Planas, para presidir la FAO, y la renovación del mandato de Álvaro Lario al frente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola. España es la cuarta potencia exportadora agrícola de Europa y la décima a nivel mundial, y el sector agroalimentario representa el 10% del PIB y emplea a 1,3 millones de personas, según los datos que el presidente citó. La renta agraria creció un 12% respecto al año anterior.
En materia de cooperación, el Gobierno cifró en 320 M€ los fondos destinados en los dos últimos años a proyectos de seguridad alimentaria y nutrición en Palestina, Líbano, Mali, Venezuela y Haití. La ayuda española al desarrollo creció un 13% en 2025, frente al descenso del 23% en el conjunto global, que Sánchez calificó como el mayor de la historia. España acoge el Centro Logístico del Programa Mundial de Alimentos en Las Palmas de Gran Canaria, con funciones de apoyo a las operaciones humanitarias en África Occidental y el Sahel.






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