El Gobierno francés ha aprobado un paquete de medidas de urgencia de 70 millones de euros para hacer frente al encarecimiento de la energía y los insumos, repartidos entre el transporte por carretera, la pesca y la agricultura. El campo se lleva 14 millones, y la respuesta del sector no ha podido ser más fría: la FNSEA, la mayor organización agraria del país, ha calificado las ayudas de simples «migajas».

Cuatro céntimos frente a una subida de 60
La medida central para los agricultores es la exoneración del impuesto especial sobre el gasóleo agrícola (GNR) durante el mes de abril, lo que se traduce en un ahorro de 4 céntimos por litro. El problema es la proporción: el sector ha tenido que absorber subidas acumuladas en el precio del GNR superiores a los 60 céntimos por litro. La FNSEA tildó la rebaja de burla para el productor. La Coordination Rurale y la Confédération paysanne se sumaron a las críticas, denunciando que las ayudas no responden a la realidad de las explotaciones.
Liquidez y fertilizantes
Para reforzar la tesorería de las granjas más afectadas, el Ejecutivo galo ha desplegado un escudo financiero paralelo. Las explotaciones podrán solicitar aplazamiento de cotizaciones sociales y obligaciones fiscales sin recargos. Además, a través de la entidad pública Bpifrance se ha activado una línea de préstamos excepcionales —denominados «Boost carburantes»— de hasta 50.000 € por explotación, amortizables en uno a tres años.
En el frente de los fertilizantes, Francia no ha habilitado ayuda directa. Su respuesta se limita a solicitar formalmente a la Comisión Europea la suspensión del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MACF) sobre los abonos importados, o en su defecto una compensación para los agricultores. Una gestión diplomática cuyo resultado es incierto y cuyo plazo, indefinido.
La contención del paquete responde a una realidad macroeconómica que el Gobierno ya no oculta: el Estado debe cumplir su compromiso con la UE de situar el déficit público por debajo del 5%, lo que cierra la puerta a subsidios directos masivos. La ministra de Energía, Maud Bregeon, ha confirmado que la nueva hoja de ruta pasa por reducir la dependencia de hidrocarburos importados del 60% actual al 40% para 2030. Mientras París mira hacia esa transición, el malestar sindical deja abierta la puerta a nuevas movilizaciones.
El contraste español
Ante la misma crisis —el encarecimiento de la energía y los insumos derivado del conflicto en Oriente Medio—, España ha respondido con un planteamiento de escala muy diferente. El Ministerio de Agricultura ha articulado un paquete específico para el sector primario de 852 M€, integrado en un plan nacional de 5.000 M€.
En gasóleo, la bonificación es de 20 céntimos por litro hasta el 30 de junio —cinco veces la rebaja francesa— con un procedimiento sin trámites adicionales: la ayuda se activa automáticamente al presentar la devolución del impuesto especial sobre hidrocarburos. En fertilizantes, donde Francia solo puede gestionar ante Bruselas, España ha dotado una línea de ayuda directa de 500 M€ abierta a todos los agricultores inscritos en el Registro de Explotaciones Agrarias. Y en liquidez, la ampliación de la línea ICO-MAPA-SAECA en 300 M€ multiplica holgadamente la dotación francesa.
| Medida | Francia | España |
|---|---|---|
| Presupuesto total para el campo | 14 M€ | 852 M€ |
| Subvención gasóleo | 4 céntimos/litro (solo abril) | 20 céntimos/litro (hasta junio) |
| Fertilizantes | Solicitud de suspensión del MACF a la UE | 500 M€ de ayuda directa |
| Liquidez | Préstamos Bpifrance hasta 50.000 € | Línea ICO-MAPA-SAECA ampliada en 300 M€ |






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