Un informe elaborado por el Banco Mundial advierte que los riesgos en el sistema agroalimentario de la Unión Europea están aumentando en complejidad e intensidad, como consecuencia de un entorno cada vez más volátil, en el que los riesgos tradicionales, como los productivos o de mercado, se ven agravados por factores emergentes como el cambio climático, las tensiones geopolíticas o las crisis sanitarias.
La sequía destaca como el principal factor de riesgo climático en la UE, ya que concentra más del 50% de las pérdidas agrarias vinculadas al clima y, además, presenta un bajo nivel de aseguramiento en muchos Estados miembros.
El informe destaca que hay una baja utilización de instrumentos como seguros, fondos mutuales o ayudas a la estabilización de ingresos, debido a:
- La expectativa de ayudas públicas tras desastres reduce el interés por contratar seguros.
- Las explotaciones más rentables recurren menos a herramientas de gestión del riesgo.
- Las ayudas directas de la PAC actúan como red de seguridad, especialmente en pequeñas explotaciones.

Radiografía de cinco países europeos
El informe profundiza en la situación de 5 países de la UE: Bulgaria, Francia, Italia, Letonia y Eslovaquia, donde se analizan tanto los riesgos predominantes como el grado de desarrollo de las herramientas de gestión.
En Francia, el sistema agrario combina una elevada diversidad productiva con una fuerte exposición a sequías recurrentes, como las registradas en 2019 y 2022, que provocaron importantes caídas de rendimiento. El país ha avanzado hacia un modelo estructurado en tres niveles que integra prevención en las explotaciones, seguros subvencionados y un fondo público de solidaridad para catástrofes.
Italia presenta un modelo similar, con una amplia implantación de seguros agrarios y la incorporación reciente del fondo mutual AGRICAT, orientado a cubrir riesgos catastróficos. Episodios de sequía severa, como el registrado en 2017, han evidenciado la necesidad de reforzar estos instrumentos.
En Bulgaria, el sector agrario muestra una estructura dual, con grandes explotaciones junto a numerosas pequeñas fincas. El país ha sufrido pérdidas recurrentes por fenómenos climáticos, especialmente sequías, y trabaja en la creación de un fondo mutual nacional financiado parcialmente con pagos directos de la PAC.
Letonia también ha experimentado episodios prolongados de sequía en los últimos años, junto a brotes de peste porcina africana que han afectado al sector ganadero. Aunque el uso de seguros ha crecido, el informe indica que aún existe margen para ampliar la cobertura y mejorar la capacidad de respuesta.
Por su parte, Eslovaquia presenta una estructura agraria más concentrada, con grandes explotaciones que dominan la producción. Además de la sequía, el país enfrenta riesgos como inundaciones, tormentas de granizo y daños por fauna salvaje, lo que obliga a diversificar las herramientas de gestión del riesgo.
Recomendaciones para la PAC tras 2027
El Banco Mundial plantea reforzar la política de gestión del riesgo en la próxima reforma de la PAC, con medidas orientadas a mejorar la cobertura y la eficacia de los instrumentos existentes, con el objetivo de avanzar hacia un sistema más integrado, que combine prevención, aseguramiento y respuesta ante crisis . Entre las principales propuestas figuran:
- Ampliar los seguros a nuevos riesgos y productos
- Reducir los costes y barreras de acceso para pequeñas explotaciones
- Impulsar los fondos mutuales como complemento a los seguros
- Mejorar la coordinación entre ayudas públicas y herramientas privadas
- Reforzar los sistemas de datos y análisis de riesgos






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