Seiko, un importante importador de carne de porcino de Japón y sus dos administradores han sido encontrados culpables por realizar importaciones fraudulentas. Seiko ha sido condenado a pagar 4 millones de euros (el fiscal pedía 40 millones). Los dos administradores han recibido sentencias de 10 meses de prisión y multas de 1 millón de dólares.
El fraude consistía en que habían evitado pagar aranceles por más de 8 millones de dólares alegando que pagaba más por la carne que importaba, que lo realmente abonaba. En Japón, los aranceles se calculan como diferencia entre el precio de importación y el precio en el mercado doméstico. A medida que el precio de importación es más elevado, el arancel baja.








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