Según un estudio realizado en China, los utilización de productos sustitutivos de la sal en los alimentos tiene una gran capacidad para mejorar la salud, al reducir la presión arterial de forma significativa.
En el trabajo se ha reemplazado la sal común; 100% de cloruro sódico, por un sustituto con un 65% de sal, 25% de cloruro potásico y un 10% de sulfato de magnesio durante 12 meses, con el resultado de una substancial mejora en la presión arterial y en la elasticidad de las arterias.
Diversos estudios relacionan el consumo de sal con la alta presión arterial, que a su vez es un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. El consumo medio de sal en los países desarrollados, entre 10-12 gramos es considerado excesivo, muy por encima de la recomendación de menos de 6 gramos.






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