Un Tribunal de Nueva Jersey ha denegado los argumentos presentados por Perdue Farms, el tercer productor avícola de EEUU, para que desestime la acusación que pesa sobre él por etiquetado engañoso sobre bienestar animal.
El caso se inició en 2010, cuando dos miembros de la organización de defensa de los animales Humane Society of the United States (HSUS) denunció a Perdue Farms por un etiquetado fraudulento. La empresa había destacado una de sus marcas de carne de pollo como criada en condiciones de bienestar animal (“humanely raised” en inglés) y así lo destacaba en su etiquetado.
Por el contario, la HSUS defendía que no solo las condiciones de producción eran las condiciones estandar que recogía la guía de la industria avícola de EEUU National Chicken Council (NCC), sino que además, los consumidores no considerarían dichas condiciones como humanas. Según HSUS, la empresa se ha querido beneficiar del valor añadido de unas mejores condiciones de producción, que cada vez son más demandadas por el consumidor, pero sin aplicarlas.
Perdue Farms defiende que la denuncia no fue puesta por los consumidores sino por un grupo radical de pro veganos que está en contra de la cria de animales para la producción de alimentos. Asimismo defiende que su programa de bienestar supera en requerimientos a lo establecido en la Guía de Bienestar de NCC.
El sector avícola no está incluido en la Ley de EEUU de protección de los animales durante el sacrificio, mientras que si lo están el vacuno y el porcino. En consecuencia, en EEUU no hay una norma legal que requiera que el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA) tenga que verificar si el sacrificio de aves se realiza o no usando métodos que velen por la protección del animal.





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