La escalada de tensión en el Golfo Pérsico ha roto la estabilidad de los mercados agrícolas. En cuestión de días, el encarecimiento de los fletes marítimos y la incertidumbre sobre los fertilizantes han disparado las cotizaciones internacionales del trigo y el maíz, un impacto directo a los costes de producción que ya se traslada a los precios del mercado interior español.

A finales de febrero, las actas de la Llotja Agropecuària de Mercolleida reflejaban un mercado en claro «impasse», marcado por una oferta global abundante y unas condiciones climáticas en Europa occidental mejores que las de la campaña anterior. El informe de la lonja advertía entonces que «solo los factores geopolíticos» tenían capacidad para «desequilibrar la balanza» de precios. El estallido del conflicto en Irán ha confirmado ese escenario de ruptura.
Logística y fertilizantes: el primer eslabón
El primer impacto del conflicto se está registrando en el transporte marítimo. Según los últimos seguimientos logísticos de la consultora Argus, diversos graneleros cargados con trigo, maíz y cebada han comenzado a reducir su velocidad o a desviar sus rutas originales antes de atravesar el Estrecho de Ormuz para evitar riesgos.
Esta alteración en una de las arterias más sensibles del mundo afecta directamente al mercado de insumos. El Golfo Pérsico concentra buena parte de la producción mundial de fertilizantes nitrogenados. Ante la amenaza de un bloqueo, la urea ha pasado de los 475 a los 505 dólares por tonelada en pocas semanas, y las proyecciones de los mercados de futuros sitúan el precio entre los 600 y 750 dólares si la tensión se prolonga.
A este sobrecoste agronómico se suma el encarecimiento del barril de Brent, que presiona al alza el gasóleo agrícola y dispara los fletes marítimos, un factor crítico para España dada su necesidad estructural de importar cereales para la industria de formulación de piensos.
La reacción en Chicago y París
El repunte de los costes operativos y logísticos ha tenido un reflejo inmediato en las principales bolsas mundiales durante la primera semana de marzo. En la Bolsa de Chicago (CBOT), los contratos de futuros de trigo han alcanzado su cotización más alta del último año, situándose en 183,84 €/t tras sumar 8,84 euros en pocos días.
La tendencia alcista es igualmente acusada en el mercado europeo. En Euronext (París), el trigo ha repuntado hasta los 197,5 €/t, mientras que el maíz ha experimentado una fuerte subida semanal de 22,75 euros, pasando a cotizar a 214,5 €/t impulsado por la retención de mercancía y el nerviosismo de los fondos de inversión.
Traslado inmediato a las lonjas españolas
El encarecimiento internacional es ya una realidad cuantificable en el mercado interior. En su sesión del 2 de marzo, la Lonja de Salamanca fijó subidas en las mesas de cereales: el trigo blando se situó en los 202 €/t, la avena en 144 €/t y el triticale en 192 €/t, manteniendo el maíz estable en 217 €/t.
Dos días después, el 4 de marzo, la Lonja de León registró movimientos similares al alza. El trigo pienso subió 2 euros hasta los 196 €/t, la cebada sumó un euro hasta los 188 €/t y la avena repuntó a 142 €/t. Como síntoma claro de la incertidumbre y la volatilidad actual, esta misma lonja dejó el maíz temporalmente sin cotización a la espera de que el mercado se asiente y se pueda establecer un precio en seco definitivo en la próxima sesión.






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