El índice de precios de los alimentos de la FAO volvió a bajar en enero por quinto mes consecutivo y se situó en 123,9 puntos, lo que supone un descenso del 0,4% respecto a diciembre y del 0,6% frente a enero del año anterior. La caída se explicó por el retroceso de las cotizaciones internacionales de los productos lácteos, el azúcar y la carne, que más que compensaron los repuntes registrados en cereales y aceites vegetales, según el informe de referencia publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La evolución de enero mantiene la tendencia a la baja iniciada en los últimos meses, en un contexto en el que el indicador global se sitúa muy por debajo de los máximos alcanzados en 2022.

Los mayores descensos mensuales se dieron en el índice de precios de los productos lácteos, que cayó un 5% por la bajada del queso y la mantequilla en un escenario de amplia disponibilidad. La leche desnatada en polvo, en cambio, se mantuvo más firme por la reactivación de la demanda importadora desde Oriente Próximo, el norte de África y algunas zonas de Asia.
El índice de precios del azúcar disminuyó un 1,0% en enero, impulsado por expectativas de mayor oferta en la campaña en curso, apoyadas en un repunte de la producción en India, perspectivas favorables en Tailandia y una previsión general positiva para Brasil.
En carne, el indicador bajó un 0,4% respecto a diciembre por el descenso de las cotizaciones de porcino, con una oferta mundial abundante y una demanda internacional moderada. En paralelo, las cotizaciones de carne de ave subieron por el aumento de precios en Brasil ligado a una demanda exterior fuerte, mientras que ovino y bovino se mantuvieron prácticamente estables.
Cereales y aceites: repuntes moderados
El índice de precios de los cereales subió un 0,2% respecto a diciembre, pese a las bajadas marginales de trigo y maíz. La FAO atribuye el movimiento al encarecimiento del arroz (1,8% mensual), vinculado a una mayor demanda de variedades aromáticas.
Los aceites vegetales aumentaron un 2,1% en enero. La FAO señala subidas en aceite de palma (por la ralentización estacional de la producción en el Sudeste Asiático y la demanda importadora), en soja (por la menor disponibilidad exportable desde Sudamérica y expectativas de demanda de biocombustibles en Estados Unidos) y en girasol (por la escasez de oferta en la región del Mar Negro), mientras que el aceite de colza bajó ligeramente por la disponibilidad en la Unión Europea tras grandes importaciones.
Con este resultado, el índice de precios de los alimentos de la FAO en enero de 2026 encadena cinco meses de retroceso, con comportamientos dispares entre grupos: bajadas claras en lácteos, azúcar y carne, y repuntes en cereales y aceites. El índice de precios de los alimentos de la FAO en enero de 2026 se mantiene como referencia para seguir el pulso mensual de los mercados internacionales.




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