España juega la final del Mundial este domingo. Cayeron Portugal, Bélgica y Francia, y el país entero lleva una semana hablando de la misma alineación, los mismos nombres, la misma camiseta. En Agrodigital hemos decidido fijarnos en otra.
Hay una segunda selección española que también lleva siglos compitiendo, aunque nunca haya salido en la portada de un periódico deportivo. No cobra primas por partido ganado. No tiene representante. Y su temporada no dura nueve meses, sino todas las que lleva de pie: la Merina financió un imperio, la Rubia Gallega tiraba del carro antes de llegar al plato, el Asturcón ya estaba en los textos de Plinio el Viejo.
Son duros, son únicos, son nuestros. Resisten climas que tumbarían a cualquier fichaje importado, sostienen dehesas, montes y quesos con denominación de origen, y algunos han jugado su propia prórroga contra la extinción y la han ganado por los pelos.
Esta es la convocatoria de Agrodigital. La alineación de las razas autóctonas españolas: once titulares, un banquillo de lujo y una historia detrás de cada dorsal.
Su nombre viene de «tinte rojo»: la variación de tono en su capa, desde el rubio claro hasta el retinto oscuro, era antiguamente el criterio con el que los ganaderos distinguían sus tres formas locales (colorada, rubia y retinta) antes de fundirlas en una sola raza en el siglo XX.
Genéticamente es el bovino con mayor diferenciación respecto al resto de razas europeas. Se le considera el pariente vivo más cercano al uro, el ancestro salvaje de todo el ganado vacuno, extinguido en el siglo XVII.
La Carne de Ávila fue la primera Indicación Geográfica Protegida de carne fresca reconocida en toda España, en 1988 — antes que cualquier otra denominación cárnica del país.
La Mesta imponía penas severas a quien dañara a un mastín: se le consideraba parte del capital ganadero, no un simple acompañante del rebaño.
Da nombre al lechazo con IGP de Castilla y León: el cordero se sacrifica con solo 9-12 kg de peso vivo a los 30 días de vida, alimentado exclusivamente con leche materna.
Un estudio de la Universidad de Córdoba de 2021 demostró que su huevo tiene más proteína, más grasas insaturadas y más vitamina E que el de las estirpes comerciales Leghorn.
La media de producción es de 450 litros por lactación, pero hay ejemplares de récord que superan los 1.000 litros — más del doble de lo esperado para la raza.
Un jamón ibérico de bellota 100% puede alcanzar los 4.500 euros. Es el producto cárnico más caro del mundo por kilo.
Los carneros Latxa son tan combativos que todavía protagonizan peleas organizadas en fiestas locales del País Vasco y Navarra, un espectáculo tradicional único entre las razas ovinas españolas — ninguna otra raza de tu convocatoria tiene un «deporte» propio ligado a su comportamiento natural.
Hoy se exporta a 71 países. Es, junto al Ibérico, la raza española con mayor proyección internacional del sector ganadero.
Hoy solo quedan unos 25 verracos y 300 madres reproductoras. Es una de las razas porcinas europeas con menor viabilidad genética de todo el continente.
El buey de mayor peso jamás registrado en España fue un Rubio Gallego: 2.500 kg en vivo, con una canal de 1.266 kg.
Sacar ovejas merinas de España estuvo penado con la muerte hasta finales del siglo XVIII. El Concejo de la Mesta vigilaba el monopolio como quien vigila un secreto de Estado.
Tiene fama de ser más agresiva que las razas importadas, pero esa misma bravura la hace mejor defensora frente a la avispa asiática, la mayor amenaza actual para la apicultura española — una ventaja que las abejas dóciles importadas no tienen.
Su genética se exportó fuera de España para fundar otras razas asnales, como el Poitou francés y el gran asno americano (mammoth jack), hoy referencias mundiales en producción mular.
Es la única raza de dromedario autóctona reconocida oficialmente en toda Europa — un estatus que ningún otro país del continente puede reclamar.
Utilizamos cookies propias y de terceros para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario y obtener analítica web.AceptarRechazar