Entrevistamos a Silvia Cifre, Directora General de la División de Protección de Cultivos de BASF en España

 

 

Silvia Cifre: "Las exigencias de los supermercados europeos en el número de moléculas por cultivo no se ajustan a los criterios técnicos"

 

 

 

- Pronto hará un año que fue nombrada Directora General de la División de Protección de Cultivos de BASF en España, ¿cuáles están siendo sus  líneas de trabajo prioritarias?

 

Este ha sido un año muy intenso y en el que me he podido dar cuenta de que el mercado español ha cambiado mucho y se ha vuelto extraordinariamente dinámico. La globalización, que a veces parece como un concepto sólo teórico, ha llegado plenamente a la agricultura. Los agricultores y especialmente los de las producciones hortícolas intensivas, son profesionales altamente tecnificados, muy bien informados y con elevadas exigencias. Por tanto, el sector de los fitosanitarios tiene que responder a estos productores con la exigencia y el dinamismo que tal labor requiere.

 

En BASF estamos convencidos que, de cara al futuro, lo fundamental son las nuevas moléculas, que puedan responder a las nuevas exigencias de productores y consumidores, tanto desde el punto de la eficacia como de la seguridad y el respeto al medio ambiente. Por eso, nuestro enfoque se centra en el desarrollo y el registro de nuevas moléculas y así ser capaces de proveer al mercado de lo que necesita.

 

 

- En menos de 40 años habrá 3.000 millones más de personas a las que alimentar en el mundo, por lo que la agricultura tendrá que ser más productiva pero sin perder de vista la sostenibilidad,  ¿cómo se está enfrentando BASF a este reto?

 

40 años parecen muchos pero en realidad los problemas de abastecimiento alimentario, por desgracia, ya son una realidad en el mundo. Probablemente sean más evidentes en la generación de nuestros hijos pero la tendencia ya está iniciada. 

 

Hay que ser conscientes de que sin fitosanitarios no es viable producir la cantidad de comida y con el nivel de exigencia que el mundo está demandando. La otra opción sería tan drástica como aceptar que muchos millones de personas no tienen acceso a comida. Es así de elemental.

 

Desde BASF creemos que la producción ecológica debe coexistir con la producción que usa fitosanitarios pero indudablemente, si queremos abastecer al mundo con la cantidad de comida necesaria, debemos pensar en una agricultura que usa productos fitosanitarios de manera segura, regulada y sostenible.

 

 

- ¿Cual es la percepción que tiene el consumidor de los fitosanitarios?

 

Creo que todavía el consumidor tiene un gran desconocimiento de lo que es un fitosanitario y quizás nosotros, como sector fitosanitario, no hemos dedicado suficiente esfuerzo a explicar lo que es y su misión. A veces el consumidor tiene miedo de los fitosanitarios porque, por falta de conocimiento, asocia lo natural como algo inofensivo, mientras que lo químico como algo peligroso, pero esto no siempre es así. Por ejemplo, en un manzana que tiene un daño de moteado, las toxinas producidas por ese hongo, aunque sean naturales, son más tóxicas y dañinas para el organismo humano que el fitosanitario que se hubiera aplicado para evitar el moteado. El fitosanitario es un producto químico regulado y controlado y que se aplica con arreglo a unas dosis y fechas.

 

Además, el fitosanitario tiene una labor muy importante de cara a asegurar la producción. El agricultor invierte en su cosecha, durante meses, además de su trabajo, muchos recursos como las semillas, los abonos, la energía y el agua, que es un bien escaso. Si no se usaran fitosanitarios, se podría perder la cosecha o gran parte de ella, con lo que no solo el agricultor no tendría producción sino que además, se habrían desaprovechado todos los recursos invertidos, lo que creo que ni el agricultor ni la sociedad se pueden permitir.

 

Asimismo, los fitosanitarios permiten optimizar la rentabilidad de los inputs invertidos en un cultivo, maximizando la productividad. Eso lleva a obtener más, gastando menos recursos, lo que hace a la agricultura más ética y respetuosa con el medio ambiente.

 

 

- Tras años de investigación, han presentado recientemente la molécula  Initium®  como una innovación para el control de enfermedades fúngicas, ¿por qué resulta tan innovadora?

 

Sí, acabamos de presentar la molécula Initium®. Hicimos el lanzamiento en Septiembre en Roquetas de Mar y ahora lo hemos presentado en Fruit Attraction. Se trata de una molécula para mildiu, que vamos a introducir en varios productos. El primero ha sido Enervin® Duo, que actualmente está autorizado para hortícolas y próximamente lo estará también para viña.

 

El que la molécula resulte tan innovadora es debido a que es una nueva molécula en sí misma, es decir, no se trata de una nueva combinación de moléculas ya conocidas, que es lo más habitual. Además, esta molécula tiene la gran ventaja de tener un nuevo modo de acción, lo que resulta muy importante. Como todos sabemos,  los hongos tienen mecanismos de adaptación para defenderse de las sustancias que se utilizan para eliminarlos, es decir desarrollan resistencias a determinadas substancias. La llegada de un nuevo modo de acción es lo que permite romper esa dinámica negativa.

 

Por tanto, la ventaja de Initium® no es solamente su alta eficacia, que como producto en sí mismo tiene, sino que además, al incluirlo en un programa de aplicaciones,  corta totalmente resistencias que se hayan podido formar con otros productos o familias de productos que tienen un modo de acción similares, regenerando todo el programa que se está realizando.

 

 

- ¿Por qué presentan un producto con dos moléculas cuando los supermercados están demandando un número mínimo de moléculas en el conjunto de tratamientos que se hacen a un cultivo?

 

Los supermercados europeos están demandando un máximo detectable de 3 o 4 moléculas por cultivo. Los supermercados españoles no utilizan la sanidad vegetal como estrategia de diferenciación pero muchos productores, que suministran tanto a supermercados internacionales como españoles, se ciñen a los estándares más restrictivos para tener más flexibilidad en la posterior comercialización. Aún así, BASF ha preferido combinar Initium® con Dimetomorf porque técnicamente es mucho mejor. Hay que tener en cuenta que en un cultivo no solo hay problemas de hongos, sino también de insectos y de malas hierbas y no hay una enfermedad sino muchas. Por tanto, la tendencia del mercado de fitosanitarios es pensar que si los supermercados imponen una limitación de moléculas por cultivo sería mejor usar productos con un solo activo. Sin embargo, en BASF hemos visto que esta demanda de la distribución no es la más adecuada desde un punto de vista técnico. La combinación de moléculas permite la protección de las mismas contra la resistencia y la minimización de la cantidad de activo total que se utiliza, ya que el uso conjunto de dos activos puede potenciar el efecto del producto, reduciendo la dosis de aplicación y por tanto, haciendo más sostenible el uso de fitosanitarios.

 

 

- ¿Por qué cada vez es más acuciante la falta de productos fitosanitarios?

 

En Europa se están tomando medidas muy restrictivas para la autorización de nuevos activos, por lo que los registros de nuevos productos van en descenso. También hay que destacar que la investigación en nuevas moléculas es muy costosa. Desarrollar una nueva molécula cuesta una media de 200 millones de euros y 10 años de investigación. De 120.000 moléculas que inician un proceso de selección para detectar actividades fitosanitarias, solo una molécula llega al final del proceso, lo que también contribuye a que cada vez haya menos moléculas y a que se llegue a menos cultivos que antes. Creemos que el Ministerio de Agricultura es muy consciente del problema y que se está intentando buscar soluciones, como la de agilizar los procesos de registro, mediante por ejemplo, la extrapolación de resultados de cultivos mayores a menores.

 

 

- BASF ha entrado recientemente en el campo de la agricultura digital con la plataforma MaglisTM, ¿cómo funciona? ¿se ha empezado a implantar en España?

 

Si efectivamente, se acaba de presentar la plataforma MaglisTM que se ha introducido inicialmente en EEUU y Canadá, donde se está probando. Es un sistema muy interesante, que proporciona asesoramiento on line al agricultor sobre posibles plagas y enfermedades. El agricultor, ante la posible aparición de una plaga, hace una foto de su cultivo y la introduce en el sistema, que le notifica que enfermedad o plaga podría ser y con qué probabilidad, además de proporcionarle un posible programa de tratamiento. Además incluye varias aplicaciones de Agricultura de Precisión que facilitan la labor al agricultor en la gestión de su finca y de sus tratamientos.

 

 

-¿Es la agricultura es el trabajo más valioso de la tierra?

 

Pues yo creo que sí, que es la que nos proporciona el alimento, que es lo que nos mantiene vivos. Desgraciadamente creemos que los ciudadanos cada vez están más alejados de ella, cuando es la base de nuestra vida. Por eso motivo, pusimos en marcha la campaña "Agricultura. El trabajo más valioso de la tierra": porque hemos querido resaltar la importancia de este sector en nuestra sociedad. BASF está siempre al lado del agricultor y somos conscientes de lo difícil que es hacer agricultura pero también de su inestimable valor.