Compro - vendo
Empleo.
El tiempo Buscador
Ranking de las webs agrarias

Agricultura 

Herbáceos
Vino
Frutas/Hortalizas
Olivar
Remolacha
Algodón
Lino
Forrajes
Arroz
Leguminosas
Patata
Tabaco
Sanidad
Insumos
Forestal

Ganadería

Porcino
Leche
Vacuno
Ovino / Caprino
Avicultura
Cunicultura
Apicultura
Ganadería
Sanidad 
Aliment. animal

Política agraria

PAC
España
Otros UE
Países terceros
OMC
Comercio ext.
Ampliación UE

Horizontales

Biotecnología
Agua / Sequía
Alimentación
Medio ambiente
Seguros
Estructuras
Internet agrario

Sitios de interés 
Publicidad        Estadísticas        
E-mail

Cercospora de la remolacha (Cercospora betícola Sacc)


La cercosporiosis es una de las enfermedades que mayor daño causa a la remolacha. Está tan generalizada en España que su nombre se ha vulgarizado y se conoce directamente con el del hongo que la produce “Cercospora”. Incluso también se la llama “enroya” o “chamuscado”. Afecta a la remolacha azucarera, la forrajera y la de mesa.

La enfermedad se produce por un hongo que se encuentra en el interior de la hoja y emite hacia el exterior, por el envés, unos conidióforos de color claro, reunidos en hacecillos. Cuando se mira el envés de la hoja con una lupa, se perciben puntos negros, que son los órganos de fructificación del hongo.

Galería de imágenes

Imágenes por cortesía de BASF.
Pinche en las imágenes para ampliarlas

Recomendaciones


Lovit: Recomendado en el control de Cercospora, septoria, oídio y otras enfermedades en los cultivos de cebada, trigo y remolacha. Impide el crecimiento de los tubos germinativos del hongo y la biosíntesis del ergoesterol. Rápida acción, elevado nivel de eficacia y larga persistencia.

Fitosanitarios BASF


Catálogo Agro

Fichas de productos

¿Donde comprarlos?

 

 

¿Cuáles son los síntomas en el cultivo?

 

Se producen manchas, en forma de círculos de 3 a 5 mm de diámetro, de color gris ceniza con bordes marrones tirando a púrpura rojizo. Las hojas severamente afectadas pueden resecarse, morir y caer, aunque generalmente se mantienen adheridas a la planta. Comienza afectando a las hojas más viejas para pasar progresivamente a las más jóvenes. Cuando éstas son atacadas por el parásito, caen y rebrotan de nuevo, renovándose continuamente la parte foliácea. También pueden ser afectados los peciolos.

 

La cercospora se presenta desde la primavera hasta el otoño, especialmente en veranos lluviosos.

La esporulación, incubación e infección se ve favorecida por temperaturas de 25°C a 35°C por el día y temperaturas por encima de los 16°C por la noche, con largos períodos de humedad relativa de 90% a 95% o de humectación de la hoja.

Daños

 

Los daños de la cercospora pueden ser grandes, una parte por la merma de cosecha que motiva la falta de hoja y de otra, porque al rebrotar, consume materias de reserva que tenía la raíz y la riqueza en azúcar disminuye. Además, como consecuencia de la constante brotación, se desarrolla enormemente el cuello, que no es utilizable para la fabricación de azúcar, ocasionándose con eso una nueva merma de la cosecha útil.

 

¿Cómo controlarlo o prevenirlo?

El primer tratamiento debe darse en cuanto se vean las primeras manchas, aunque sea en pequeñísimo número. Hacia el mes de julio conviene inspeccionar con cuidado los cultivos, por ser época propicia para el desarrollo de la cercospora. No debe descuidarse la pulverización si, observadas con una lupa las manchas de cercospora por el envés de la hoja se perciben puntos negros, síntoma evidente de que la enfermedad se encuentra en pleno período de propagación.

 

Los tratamientos conviene repetirlos cada 20 días, o después de alguna tormenta o lluvia, o en cuanto la observación de la vegetación lo aconseje.

Bibliografía

Plagas y enfermedades de las plantas cultivadas. F. Domínguez García-Tejero Ed. Mundi-Prensa

Bacterias y hongos fitopatógenos. Sergio Mayea. Ed. Pueblo y Educación.