18/10/2012

La Comisión Europea proponer limitar al 5% el uso biocombustibles obtenidos de cultivos alimentarios

La Comisión Europea publicó ayer una propuesta para limitar la reconversión mundial de tierras con miras a la producción de biocombustibles e incrementar los beneficios climáticos de los biocombustibles empleados en la UE. Se circunscribirá al 5 % el uso de biocombustibles fabricados a partir de cultivos alimentarios con el fin de alcanzar el objetivo de 10 % de energía renovable fijado por la Directiva sobre las energías renovables. Con ello se pretende fomentar el desarrollo de biocombustibles alternativos, conocidos como biocombustibles de segunda generación, a partir de materia prima no alimentaria, como desechos o paja, que emitan muchos menos gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles y no interfieran directamente en la producción mundial de alimentos. Por primera vez, se tendrá en cuenta la incidencia global de la reconversión de tierras (cambio indirecto del uso de la tierra) al evaluar las emisiones de gases de efecto invernadero de los biocombustibles.

La Comisión propone modificar la legislación actual sobre los biocombustibles mediante dos Directivas, la Directiva sobre las energías renovables y la Directiva sobre la calidad de los combustibles. En particular, propone:

- Incrementar al 60 % el umbral mínimo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de las nuevas instalaciones, para mejorar la eficiencia de los procedimientos de producción de biocombustible y desincentivar las inversiones en instalaciones cuyo rendimiento, medido en emisiones de gases de efecto invernadero, es malo.

- Incluir los factores de cambio indirecto del uso del suelo en la comunicación por los suministradores de combustible y los Estados miembros de la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero de los biocombustibles y biolíquidos.

- Limitar al nivel de consumo actual (5 %) el volumen de biocombustibles y biolíquidos producidos a partir de cultivos alimentarios que puede contabilizarse en el porcentaje del 10 % fijado como objetivo de energía renovable para el sector del transporte de la UE de aquí a 2020, sin variar los objetivos generales de producción de energía renovable y disminución de las emisiones de carbono.

- Arbitrar incentivos de mercado para los biocombustibles que no supongan emisiones por cambio indirecto del uso del suelo o que supongan pocas emisiones de esa naturaleza, y, en particular, para los biocombustibles de segunda y tercera generación producidos con materia prima que no genere una demanda adicional de tierras como, por ejemplo, las algas, la paja y varios tipos de desechos, dado que contribuirán en mayor medida a alcanzar el objetivo del 10 % de energía renovable en los transportes fijado por la Directiva sobre las energías renovables.

Con estas nuevas medidas, la Comisión desea promover la producción de biocombustibles que ayuden a reducir radicalmente las emisiones de gases y que, al mismo tiempo, no compitan con los alimentos y sean más sostenibles. Aunque la propuesta de hoy no anula la posibilidad de que los Estados miembros den incentivos financieros a los biocombustibles, la Comisión considera que, después de 2020, los biocombustibles únicamente deben recibir ayuda financiera si reducen notablemente las emisiones de gases de efecto invernadero y no se producen a partir de cultivos que se utilizan para producir alimentos o piensos.


Antecedentes:

La Directiva de 2009 sobre las energías renovables obliga a que, en 2020, un 10 % de la energía utilizada en el sector del transporte sea renovable. La Directiva sobre la calidad de los combustibles, por su parte, fija para esa misma fecha un objetivo de reducción del 6 % de las emisiones de gases de efecto invernadero de los combustibles utilizados en el sector de los transportes. Se espera que los biocombustibles contribuyan en gran medida a ambos objetivos.

Para evitar efectos colaterales negativos, ambas Directivas establecen determinados criterios de sostenibilidad que deben cumplir los biocombustibles y los biolíquidos para poder ser contabilizados dentro de los porcentajes fijados y recibir ayudas.

Los criterios de sostenibilidad que se aplican actualmente a los biocombustibles prohíben la conversión directa de bosques, humedales y zonas de gran diversidad biológica para la producción de biocombustible y obligan a que los biocombustibles emitan, como mínimo, un 35 % menos de gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles a los que sustituyen. En 2017, esta obligación pasará a ser del 50 %.

Con todo, se corre el riesgo de que una parte de la demanda adicional de biocombustibles se cubra a costa de las tierras dedicadas a la agricultura en el mundo, lo que generaría un aumento indirecto de las emisiones. Por este motivo, la Comisión recibió el encargo de examinar la incidencia del cambio indirecto de uso del suelo en las emisiones de gases de efecto invernadero y de proponer iniciativas legislativas para reducir esa incidencia.

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