18/1/2010

Flores para producir combustible

La biomasa sobrante en la producción de fibras de lino y la que genera la Brassica carinata, planta de flores amarillas emparentada con las que inundan los campos en primavera, se pueden emplear para producir bioetanol. Así lo indican dos estudios publicados recientemente en la revista Renewable and Sustainable Energy Reviews.

Estos estudios evalúan, desde el punto de vista ambiental, la producción de bioetanol a partir de dos fuentes de biomasa que hasta ahora no se han explotado: los residuos agrícolas del lino, y los cultivos de Brassica carinata (planta herbácea de flores amarillas, similar a la que cubre los campos en primavera).

Los investigadores, entre los que se encuentran los de la UAB Joan Rieradevall, Xavier Gabarrell y Carlos Martínez Gasol, han confirmado que si se produce bioetanol con estos dos tipos de biomasa se consigue reducir las emisiones de CO2 y el consumo de combustibles fósiles, dos de los objetivos establecidos por la Unión Europea para promocionar los biocombustibles. En estos trabajos se han analizado las cargas ambientales asociadas a las distintas etapas del proceso: cultivo de lino o Brassica, producción de etanol (mediante hidrólisis enzimática seguida de fermentación y destilación), mezcla en distintas proporciones con gasolina, y empleo en un coche de pasajeros.

Los resultados de ambos estudios, publicados en la revista Renewable and Sustainable Energy Reviews, reflejan que el uso de combustibles con etanol puede ayudar a mitigar el cambio climático (reducción de gases de efecto invernadero). Sin embargo, estos combustibles también contribuyen a la acidificación, la eutrofización , la formación de oxidantes fotoquímicos y la toxicidad (en personas o en el ambiente). Según los expertos, estos efectos negativos se podrían paliar con el empleo de cultivos de alto rendimiento, así como mediante la optimización de las actividades agrícolas y el mejor uso de fertilizantes.

Las simulaciones desarrolladas por los investigadores revelan que el lino (más rico en celulosa) puede llegar a producir 0,30 kg de etanol por cada kg de biomasa seca, frente a los 0,25 kg/kg de la Brassica. Sin embargo, al analizar todo el ciclo de producción, la planta de flores amarillas presenta una mayor producción de biomasa por hectárea y tiene un menor impacto medioambiental. El biocombustible producido con estas dos plantas es bioetanol de segunda generación, aquel que se obtiene de residuos forestales o agrícolas, o de cultivos de herbáceas, y que no entra en competencia directa con los cultivos agrícolas destinados a la alimentación animal y humana.

La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional están promoviendo el desarrollo de este tipo de biocarburantes. España es el tercer productor en Europa de bioetanol, por detrás de Francia y Alemania, aunque de momento su uso apenas representa el 0.40% del total de la energía.


Referencias

"Life cycle assessment of flax shives derived second generation ethanol fuelled automobiles in Spain". S. González-García, L. Luo, M.T. Moreira, G. Feijoo y G. Huppes. Renewable and Sustainable Energy Reviews 13(8): 1922-1933, octubre de 2009.

"Environmental aspects of ethanol-based fuels from Brassica carinata: A case study of second generation ethanol". S. González-García, C.M. Gasol, X. Gabarrell, J. Rieradevall, M.T. Moreira and G. Feijoo. Renewable and Sustainable Energy Reviews, 13(9): 2613-2620, diciembre de 2009.

Joan Rieradevall
Departamento de Ingeniería Química
joan.rieradevall@uab.cat


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